LA VISITA QUE TODOS ESPERÁBAMOS

Todas las unidades del Ejército de Tierra suelen recibir cientos de visitas a lo largo del año, y todas son importantes. Las personas que se acercan a visitar una unidad vienen a su casa, porque nuestra razón de ser es su libertad, y por ello trabajamos.

Pero, hay veces que llama a nuestra puerta esa visita que siempre hemos estado esperando. Se decide a escribir una carta, la envían a la Brigada Guadarrama XII y a su Museo de Medios Acorazados y pide si pueden acercarse a ver los carros de combate; ya que su hijo mayor, con Síndrome de Asperger, “no quiere salir bajo ningún concepto. Su único interés son los tanques y las historias de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Y es por eso que decidí contactar con vosotros para que saliera de casa, interaccionara y fuera feliz por un día”.

 

La visita que todos esperábamos
La visita que todos esperábamos

 

¡Pero, cómo no vais a venir, si este es vuestro Regimiento y sois la visita que estábamos esperando! Además, como nuestra misión es vuestra libertad y siempre estar preparados para pelear por ella; lo primero que hacemos es aprender de los grandes luchadores como tú, Miren, que combaten su batalla diaria con un enemigo complicado; pero que será vencido con tu determinación, tu voluntad y la fuerza de esos tres pequeños que te acompañan.

Miren Gotzone es un ejemplo para todos, lleva mucho tiempo luchando sin desfallecer, lleva mucho tiempo peleando en una enconada batalla; a veces en la ofensiva, a veces en defensiva y otras veces, agotando las reservas; pero sin rendirse nunca. Y sus hijos, tres soles que llenaron de vida, por un día la Brigada Acorazada Guadarrama XII en el Goloso, también están dispuestos a ser felices para que su madre sea también feliz.

La visita que todos esperábamos
La visita que todos esperábamos

Miren sabe que tiene que pelear cada día para que sus tres hijos (con síndrome de Asperger y Trastorno del Espectro Autista (TEA)), poco a poco vayan aprendiendo a relacionarse y a llevar pautas de conductas que permitan su total integración. Miren sabe que tiene que pelear cada día con unos enemigos difíciles, cuya línea de confrontación es nebulosa: la ansiedad, la falta de comprensión de los demás, el aislamiento social, la inflexibilidad y la intolerancia de la sociedad. Un combate que ha llevado mucho tiempo sola y que debiera librarse con más armas, porque es, en casos como estos, contra este tipo de enemigos invisibles cuando la sociedad debe de mostrar su fuerza.

Desde que Miren, se dio cuenta de cuanto ocurría comenzó su lucha para hacer entender a los demás que sus niños eran diferentes y que era necesario que respetaran su individualidad, personalidad y sobre todos sus intereses. Se dedicó en cuerpo y alma a encauzar y mejorar la calidad de vida de sus hijos. “Os dejo”, escribe Miren, “con una cita de Ángel Riviere, un psicológo que creó la Fundación Ángel Riviere en Madrid de niños TEA : La única alternativa actual para el autismo es el trabajo paciente y continuado día a día.   Y ese es mi pan de cada día…”

 

La visita que todos esperábamos
La visita que todos esperábamos

 

Nos escribe y nos dice, que volverá, que no sabe cuándo porque tiene que coger fuerzas para hacer otro viaje porque es complicado trasladarse a Madrid.

Tu historia, Miren, la sabemos,; sabemos de tus días, sabemos de tus noches, sabemos lo que es estar agotada deseando que tus soles duerman para poder descansar; que nos lo has contado durante tu visita para que aprendamos cómo es la vida de una luchadora. Tu historia, Miren, la llevaremos siempre con nosotros, siempre, y como tienes las llaves de las puertas de tu Brigada Acorazada Guadarrama XII en el Goloso, pasa cuando quieras a ver los carros de tu Regimiento con tus tres soles.

 

 

Un soldado de nueve años

Cuarenta años no es nada; cuarenta años es tan poco tiempo, que el reloj de arena que lleva la cuenta de la vida apenas ha notado las vueltas que le hemos tenido que dar para que siga contando ríos y desiertos. Cuarenta años no es nada, cuando lo que se mira es el pasado.

Hace cuarenta años, casi ayer, un 28 de mayo de 1977, la Unidad armada más antigua de España y el soldado más joven unieron su devenir y sus vidas en un recorrido que dura ya cuatro décadas.

Un soldado de nueve años
Un soldado de nueve años

Ese día, un niño que cursaba 4º de E.G.B, escucha por primera vez, formado en el patio de armas del acuartelamiento Infante don Juan y vistiendo su uniforme de soldado, ecos marciales y choque de metales al sonar de un cornetín de órdenes. Acaba de realizar su filiación como soldado en el Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey nº 1; heredero del escudo del rey Fernando III, el Santo, y organizado como Regimiento por el rey Felipe IV que crea la coronelía de Guardas del Rey con aquellos soldados más distinguidos y de mayor renombre que engrosaban las filas del Ejército.

Un soldado de nueve años

Ese niño de nueve años que cursaba 4º de E.G.B. que hoy es Rey de España recordó, cuarenta años después, el día que le tallaron, 133 cm.; que le tomaron medidas para confeccionarle el uniforme, perímetro inspiración 84 cm., perímetro expiración 80 cm; y recordó el día que firmó con su nombre y sus dos apellidos en la hoja de filiación del Ejército su compromiso de servir a España como soldado a partir de ese momento.

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Un soldado de nueve años

En este pasado Día de las Fuerzas Armadas quiso que sobre su uniforme luciera el distintivo del Regimiento Inmemorial y que brillaran en su guerrera los cuarenta años, que cuarenta años no es nada, que han pasado desde que unió su destino con el noble ejercicio de las armas. Y el Regimiento, su Regimiento, estuvo presente en Guadalajara ese día que fue festivo para todos los componentes de la Fuerzas Armadas y para el pueblo español a quienes sirven, porque la misión que tienen encomendada es la Libertad.

#NuestraMisiónTuLibertad

Blog oficial del Ejército de Tierra