El acuartelamiento “Loyola”, en San Sebastián, luce diferente de un tiempo a esta parte. Y el culpable de todo esto es el soldado Vargas. Natural de Bolivia, se encuentr a destinado en el Regimiento “Tercio Viejo de Sicilia” nº 67 desde 2009.
Desde pequeño ya le gustaba dibujar y pintar, y, aunque sin formación específica, las muchas horas delante del cartón y frente a los pinceles le han dado esa habilidad para la pintura que está cambiando las vistas interiores del acuartelamiento.
Como esta habilidad no era fácil de ocultar, sus jefes y sus compañeros no la han querido desaprovechar. «Cuando se fundó la 1ª Compañía en “Loyola”, el capitán Alonso me propuso que pintara un logo para la unidad. Les gustó y lo utilizaron. A partir de ahí empecé a pintar escudos y figuras en las paredes del cuartel», explica el soldado.

Para ello utiliza pintura al óleo y dice que trabaja de memoria porque ha pintadotanta s veces escudos y emblemas que ya no le hace falta copiar de un modelo, sinoque los saca directamente de su cabeza. También realiza trabajos fuera del cuartel: «Normalmente pinto algunos cuadros por encargo, muchos a mis compañeros».
Para finales del verano, le han planteado el proyecto más ambicioso hasta el momento: pintar un mural en la unidad sobre una batalla del siglo XVIII. Todo un reto que el soldado Vargas afronta ilusionado. «A mí pintar me da tranquilidad, porque es algo que sé que va a beneficiar a los compañeros por un lado y, por otro, personalmente, me llena muchísimo. Un proyecto así conlleva mucho trabajo, pero la satisfacción que sientes cuando lo ves terminado, compensa con creces», añade el pintor de motivos militares.
El don natural que portan sus manos dan para mucho más y no duda en aprovecharlo en una actividad con mucha más salida comercial: los tatuajes. Se dedica a ello en la calle, cuando se encuentra fuera de servicio, junto a otro compañero, y asegura que les va bien.

Por otra parte, en los últimos tiempos, el soldado Vargas también ha desempolvado un manuscrito que redactó hace ya algunos años y lo ha enviado a un editor: «Me ha dicho que lo va a publicar. Estoy a la espera». Se trata de una novela romántica — Robando segundos al tiempo para volver a verte—, que escribió recopilando experiencias y anécdotas propias y de compañeros.
Desde siempre quiso ser militar: «Lo hice por vocación. Ingresé en el Ejército de Tierra porque me gustaba ser militar», asegura Vargas a Tierra.
Así son las polifacéticas manos de uno de los miembros del “Tercio Viejo de Sicilia”: manos de artista y de soldado.


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