Conocer a… Cabo 1º Mata

Paracaidista entre costuras

Cabo 1º Mata

La cabo 1º Mata, destinada en la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas, es un ejemplo de superación. Esta militar es pura vida. Enérgica y vivaz, fue capaz de superar un cáncer y, ahora, ha querido compartir su fuerza con toda su unidad en la lucha contra la COVID-19.

Nacida entre costuras, pero segura desde que dio sus primeros pasos de que algún día llevaría puesto el uniforme del Ejército de Tierra, decidió trabajar en la elaboración de mascarillas junto a su madre, tras la declaración del estado de alarma. Ambas comprendieron rápidamente la importancia que tenía aquel gesto y los frutos de la iniciativa solidaria pasaron de algunos conocidos a la Brigada y, después, a la Guardia Civil. Hasta el momento, madre e hija han elaborado más de 3.000 unidades, que han salido de las máquinas del taller que Reme, la madre de esta intrépida militar, tiene en su casa de Esquivias (Toledo).

Previamente, la cabo 1º decidió documentarse sobre su elaboración e intentar que fueran lo más eficaces posible. Para ellas, el reto de hacer mascarillas no era una dificultad en sí, teniendo en cuenta la tradición de su progenitora —quien, además, tiene un establecimiento de arreglos en Valdemoro (Madrid)—. Sin embargo, el volumen de unidades les requiere bastante dedicación y esfuerzo: «Muchos días empezamos a las ocho de la mañana y terminamos de coser a las diez de la noche», asegura.

Cabo 1º Mata

Todo ello le resta tiempo de disfrutar de sus pequeños, un niño de ocho años y una niña de cuatro. Ellos están entusiasmados con la idea de tener «una mamá heroína y un papá que se va cada mañana a salvar la Patria». Así es, porque ambos son militares.

Coincidieron por primera vez el 30 de septiembre de 2002, el día que entraron a formar parte del Ejército. Ella lo vio y supo que el soldado Carrión, hoy en el empleo de cabo, era el amor de su vida. Precisamente iban a casarse este mes de mayo, coincidiendo con la comunión de su hijo mayor. Ambas celebraciones han quedado aplazadas como consecuencia de la situación que atraviesa España.

Pero ella tiene claro cuál es su deber. Siempre lo ha hecho. En 2002, ayudó en la retirada de chapapote del Prestige y, años más tarde, contribuye a llevar mascarillas a sus compañeros paracaidistas. En “hilo invisible” va marcado un mensaje: Póntela
por todos.

CONOCER A… SARGENTO 1º DUEÑAS

Fue con 12 años cuando el sargento 1º Dueñas escuchó por primera vez hablar de Gustavo Adolfo Bécquer. Lo hizo mientras estaba de excursión en la provincia de Soria, donde se localiza el Monte de las Ánimas, que da nombre a una de las leyendas más conocidas del escritor y poeta del Romanticismo (de cuyo fallecimiento se cumplirán en diciembre 150 años).

Tanto le cautivó su obra que no cesó en el empeño de acercarse a él y conocer los principales lugares por los que transcurrió su vida. Ahora se encuentra a punto de publicar su segunda novela, Diario de leyendas, con la que se acerca a Bécquer un poco más (incluso aparece reflejado a lo largo de la obra).

En sus páginas, el lector se adentra en el misterio; el mismo que rodea su biografía. De hecho, destaca muchas coincidencias entre su vida y la del escritor del siglo XIX: «Bécquer nació el 17 de febrero, el mismo día que, casualmente, firmé el contrato con la editorial y coincide, además, con el número de leyendas que tiene este segundo libro», afirma.

undefined

Todo de manera casual. Pero no es lo único. Con 43 años, el sargento 1º acudió hasta la tumba del poeta, para demandarle inspiración, y empezó a escribir esta obra. Precisamente, esa edad coincide con los años que pasó Bécquer enterrado en Madrid, hasta que fue trasladado al Panteón de Sevillanos Ilustres, donde se encuentra actualmente.

La novela promete cautivar al lector, aunque para este militar, destinado en la Compañía de Mar de Melilla, eso no es novedad. Lo saben bien sus propios compañeros, quienes empezaron a leer las historias que hacía y quedaron enganchados, rápidamente, por su intriga. «Cuando estás destacado en las islas y peñones, el halo de misterio que te rodea hace que la inspiración nazca sola», explica en declaraciones a Tierra.

undefined

En el Peñón de Alhucemas fue donde escribió prácticamente la totalidad de su primera novela, Diario de un soñador. Reconoce que es un apasionado de este lugar y que en él encuentra la inspiración que necesita para dar rienda suelta a su creatividad. «Mis primeros textos los hice simulando un diario de bitácora, ya que la propia isla tiene forma de barco encallado a media milla de la costa», dice el escritor granadino. Y es el empuje de las olas el que le ha ido acercando al desenlace de este nuevo libro que va a ver la luz en breve.

A sus 45 años, y padre de dos hijos, reconoce que es una persona sensible: «Al escribir no busco la fama, sino satisfacer mi alma y dar plenitud a mis emociones».

Fue esa sensibilidad también la que le llevó a querer formar parte del Ejército, buscando ayudar a los demás y servir a España. Realizó el servicio militar en 1993, en Melilla, y vio que aquello le gustaba. Así que decidió quedarse, a pesar de que tampoco había descartado ser periodista.

Ahora tiene la posibilidad de compaginar su trabajo militar con su afición como escritor. Y la cosa no acaba aquí, pues, tras estas dos novelas, garantiza a sus lectores que habrá muchas más páginas de misterio

Blog oficial del Ejército de Tierra