Valores Militares en las pinturas del prado

Un estudio inédito relaciona los valores del Ejército de Tierra con algunas de las obras maestras de la pintura universal

Texto: Felipe Pulido / Madrid

Fotos: Museo Nacional del Prado y Sdo. Iván Jiménez (DECET)

El honor, la lealtad, la disciplina o el amor a la Patria son algunos de los valores propios del Ejército y que la sociedad identifica con facilidad. A lo largo de la historia, se han visto representados en hechos heroicos de los militares, pero también se pueden distinguir en el trabajo que desempeñan en su día a día.


Juan de Dios Ruano, embajador de la Marca Ejército y profesor de Sociología de la Universidad de La Coruña, ha querido dar un paso más allá y buscar los valores de las actuales Reales Ordenanzas en las pinturas del Museo Nacional del Prado. ¿Dónde localizar el honor? En este caso, el autor de este estudio pone su punto de mira en los claroscuros de El Greco y, concretamente, en la obra El caballero de la mano en el pecho. Para encontrar la ejemplaridad acude a La rendición de Breda, de Diego Velázquez; y la lealtad la inspira la obra de Manuel Castellano Juramento de las tropas del marqués de la Romana, que el Museo del Prado tiene depositada en Toledo, en las instalaciones del Museo del Ejército.


«Las Reales Ordenanzas de 1976 mantienen los mismos valores que inspiraron las de Carlos III», destaca el profesor de Sociología. Desde hace aproximadamente un lustro, Ruano viene impartiendo decenas de conferencias por toda la geografía española sobre los valores de las Reales Ordenanzas apreciados en las obras maestras de la pintura universal que se encuentran en el Prado.


Ha desarrollado charlas en centros civiles y militares, como el Estado Mayor de la Defensa, la Escuela Naval Militar, el Cuartel General del Ejército, diversas Delegaciones de Defensa, la Estación Naval de La Graña o el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional.


La primera conferencia con esta temática la realizó en el Museo Histórico Militar de La Coruña, tras la cual se sucedieron las peticiones y, actualmente, reconoce que es la que más veces ha impartido durante toda su trayectoria.


«Si los españoles nos preguntásemos quiénes somos y de dónde venimos, probablemente una de las mejores respuestas la tendríamos en el Museo del Prado. Pero si además nos planteáramos cómo nos gustaría ser, entonces, con toda seguridad, la respuesta podríamos obtenerla en las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas», aclara el profesor.

AMPLIACIÓN INÉDITA DEL ESTUDIO

Tras un primer estudio basado en las Reales Ordenanzas, Juan de Dios Ruano acaba de desarrollar una nueva investigación, inédita hasta la fecha, más específica, en la que relaciona los 11 valores que ha asumido el Ejército de Tierra como propios con las pinturas del Prado. De este modo, ha ampliado el listado inicial de las Reales Ordenanzas al incorporar otros que aún no había recogido en su repertorio. Representativo es el amor a la Patria, que para él está vivo en la obra Dos de mayo, de Joaquín Sorolla; el compañerismo, representado en El descanso en la marcha, de José Benlliure; el espíritu de sacrificio, ejemplificado en el episodio de los voluntarios catalanes en La batalla de Wad-Rass, de Mariano Fortuny; y la excelencia profesional, encarnada en la pintura de Federico Madrazo El Gran Capitán, recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola.

La relación entre el Ejército y el Prado ha despertado el interés de los militares

La relación que hace entre el Ejército y el Museo del Prado ha despertado un gran interés entre los militares, por lo que ya está cerrando próximas citas para presentarla en la Academia General Militar de Zaragoza, la Academia de Infantería de Toledo o el Palacio de los Consejos, sede de la Dirección de Acuartelamiento, en Madrid.

Con este estudio, Juan de Dios Ruano ha demostrado que los valores que identifican a los militares se pueden encontrar también en el pincel de grandes artistas como Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya.

Juan de Dios Ruano es doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Universidad de La Coruña, ha impartido docencia también en Francia y Bélgica. Posee la Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco y la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. En 2020, el JEME lo designó embajador de la Marca Ejército.

LOS VALORES DEL EJÉRCITO

AMOR A LA PATRIA

Dos de mayo

Joaquín Sorolla

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COMPAÑERISMO

El descanso en la marcha

José Benlliure

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DISCIPLINA

Alocución del Marqués del Vasto a sus soldados

Tiziano

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EJEMPLARIDAD

La rendición de Breda

Diego Velázquez

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ESPÍRITU DE SACRIFICIO

La batalla de Wad-Ras

Mariano Fortuny

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ESPÍRITU DE SERVICIO

Carlos III

Anton Raphael Mengs

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EXCELENCIA PROFESIONAL

El Gran Capitán, recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola

Federico Madrazo

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HONOR

El caballero de la mano en el pecho

El Greco

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LEALTAD

Juramento de las tropas del marqués de la Romana

Manuel Castellano

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SENTIDO DEL DEBER

Carlos V en la batalla de Mühlberg

Tiziano

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VALOR

El 2 de mayo de 1808 en Madrid

Francisco de Goya

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Las cuatro negaciones de Afrau

Afrau miraba a la mar. Afrau miraba a Annual. Todos en Afrau saben que no tienen más salida que el acantilado que corta la playa y muere sin alcanzar la orilla. Sidi Dris y Afrau sueñan con tener a la vista a los cañoneros Laya y Lauria asomando sus costados entre las dos posiciones con la misión de sacar de allí al mayor número de soldados posible. Todos en Afrau miran el azul de esa agua que multiplica la sed.

No tienen una orden clara, ni instrucciones concretas de lo que deben hacer; si retroceder a Annual, si intentar la retirada para unirse a la columna del general Silvestre o si alcanzar la orilla y evacuar la posición por mar. Componen la guarnición 115 hombres del Regimiento “Ceriñola” nº 42, una sección de ametralladoras, dos piezas de artillería Krupp con 18 artilleros, así como 30 policías indígenas y los destacamentos de Ingenieros e Intendencia. El día 22 de julio quedan definitivamente cercados, recibiendo un duro castigo por el fuego desde las posiciones enemigas. El día 23 muere el teniente Gracia, que había quedado como jefe de la posición y mandaba la artillería, que se resiente en su tino por la pérdida de su jefe. El día 24 se recibe un mensaje que autoriza la capitulación; pero ese día, en nuestra historia, aparece la primera negativa. El teniente Vara de Rey, que sucede en el mando al teniente Gracia, se niega a capitular. Afrau tampoco se rinde. El día 26, ante la presencia en la playa de los buques de la Marina, se decide la evacuación. Mientras inutilizan los cañones y ametralladoras que se quedarán allí, el fuego enemigo es intensísimo. Se reparten las municiones y se dan las últimas consignas.

Los flancos de la salida de la posición serán protegidos por las ametralladoras del “Ceriñola”. En uno de sus límites se encuentra el cabo Mariano García Martín con sus soldados, protegiendo el movimiento de sus compañeros hacia la playa; los cañoneros apoyan por el fuego, pero no es suficiente. El combate se torna muy cercano, pues el enemigo intenta abordar la piel de todos aquellos que abandonan la posición, batida por todos lados.

El cabo Mariano García salta para buscar la posición más propicia para la defensa del flanco; en ese momento una bala le atraviesa el vientre, que suma la quemazón del disparo al calor del mes de julio en el Rif. Desde 1918, año en el que se incorporó al Regimiento “Ceriñola”, Mariano ha dado suficientes muestras de valor como para adivinar que no va a cejar en su empeño y que no abandonará el combate de ninguna de las maneras. Se toca la barriga y piensa que está herido muy grave, pero puede seguir disparando para asegurar ese flanco. Sus soldados del “Ceriñola” le dicen que lo van a sacar de allí; en ese momento de sus labios sale la segunda negativa de Afrau: «De aquí no me muevo. Continuad vosotros la marcha, que yo os protegeré mientras pueda hacer fuego». Sus hombres salen hacia la playa, donde les esperan las barcas del Laya, y lo dejan atrás mientras oyen los disparos de la ametralladora del cabo García Martín, que los protege. El cabo los ve marchar y siente cada vez más dolor en el vientre y en su alma guerrera, dándoles ánimos a los suyos con la mirada para que nunca se rindan.

En ese momento otro grupo de soldados, que van retrasados en su marcha hacia la evacuación, lo ven y le instan a que se vaya con ellos: «Ven con nosotros, el enemigo está demasiado cerca», a lo que Mariano vuelve a contestar: «De aquí no me muevo. Continuad vosotros la marcha, que yo os protegeré mientras pueda hacer fuego». Y vuela de sus labios la tercera negativa de Afrau.

Finalmente, los últimos soldados de retaguardia que apoyan la evacuación llegan al lugar donde el cabo Mariano García sigue haciendo fuego. Nuevamente, le dicen que lo van a sacar de allí. Hacen el amago de levantarlo, y de sus labios sale la cuarta negativa de Afrau: «De aquí, no me muevo. Continuad vosotros la marcha, que yo os protegeré mientras pueda hacer fuego. Estoy herido y haría muy lento vuestro movimiento hacia las barcas. Yo protegeré vuestro flanco». Lo decía con tanto convencimiento, que los dos soldados que intentaron auparlo para llevárselo lo volvieron a dejar al abrigo desde donde hacía fuego contra la marea enemiga que les pisaban los talones.

De nuevo para cubrir a sus compañeros, el cabo Mariano García Martín empezó a hacer fuego, causando numerosas bajas al enemigo, que ya lo rodeaba por todas partes y no entendía qué hacía a esas alturas del combate un soldado disparando desde esa loma. Finalmente, Mariano García sucumbió ante las gumías enemigas; pero era plenamente consciente de que su acción había salvado muchas vidas y de que su muerte había merecido la pena. Mientras agonizaba, vio cómo sus compañeros, con el último apoyo del cañonero Laya, conseguían arribar a la playa y salvarse. Un total de 130 hombres, más de 40 de ellos heridos, lo consiguieron. El cadáver de Mariano no fue encontrado nunca. Y por su valor en la evacuación de Afrau, donde se dieron ese día cuatro negaciones, le fue concedida la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo, por Real Orden fechada el 5 de junio de 1922.

Blog oficial del Ejército de Tierra