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Conocer al… teniente coronel Calvo Garnica.

HOCKEY: ADRENALINA EN CADA ACCIÓN

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Foto: Tcol. Garnica

Jaca (Huesca) y los deportes de invierno son un binomio inseparable desde hace muchos años, que hace usual que casi cualquier jaqués haya practicado alguno de ellos, como el patinaje o el hockey sobre hielo. Es el caso del teniente coronel veterinario Calvo Garnica, destinado en la Academia de Logística del Ejército de Tierra en Calatayud (Zaragoza), quien comenzó en el hockey sobre hielo a los 14 años, en su Jaca natal: «Desde entonces, ha formado y forma parte de mi día a día en todas sus facetas posibles, ya sea como jugador, árbitro, jefe de árbitros, jefe de equipo (team leader) de equipos nacionales o miembro de la Real Federación Española de Deportes de Hielo», señala el teniente coronel Calvo.
Del hockey le enganchó «la adrenalina que se desprende en cada acción de juego, la velocidad del deporte, la intensidad que exige en fracciones de segundo, la capacidad de concentración y de mantener el autocontrol a máxima velocidad y a tope de pulsaciones». En definitiva, «la pasión con la que se juega a este deporte». Pero no sólo es la parte más física lo que le atrapó sino, también, el hecho de que la propia esencia del hockey hace que se potencien los valores propios del deporte, en general, y de los de equipo, en particular.

En los más de 40 años que lleva disfrutando de este deporte, le ha dado numerosas satisfacciones y un exitoso palmarés, que él mismo explica: «He sido campeón de dos ligas junior y dos Copas del Príncipe con el CH Jaca, también máximo goleador de la Liga Nacional Juvenil en el año 1984 y campeón de la Liga Absoluta, ambos en 1984. También he sido jugador internacional con España en el Mundial de Sarajevo 1983 y Edimburgo 1984. Como árbitro, he participado en más de una docena de eventos internacionales, tanto en campeonatos del Mundo como de Europa».
Pero es que el teniente coronel Calvo ha tenido una brillante trayectoria también como team leader o como gestor de competición (un cargo conocido como result manager) de la Federación Internacional o como Comité Organizador con la Federación Española, participando en más de 60 campeonatos, en una decena de países.

No obstante, el teniente coronel destaca tres momentos de su carrera deportiva: la primera Liga Juvenil en la temporada 81-82, en la que jugaba junto a sus hermanos y en la que marcó el gol decisivo que le dió el título en la pista del FC Barcelona; la medalla de oro conseguida por la selección sub20 el mes de enero en Belgrado (Serbia) —que les da el ascenso a la división II A del hockey mundial—; y el premio al Mejor Juez Deportivo recibido en 2025 en la Gala del Deporte de Jaca.

No obstante, una práctica tan exigente como el hockey sobre hielo también lleva aparejado una serie de sacrificios. En primer lugar, por el hecho de no ser un deporte mayoritario. «En la federación somos pocos y tenemos que desdoblarnos para sacar adelante todos los aspectos de nuestras competiciones nacionales y la participación de España en compromisos internacionales. Como jefe de árbitros me corresponde organizar y realizar los cursos de formación de cada temporada, así como hacer la traducción oficial del reglamento de juego de la Federación Internacional y realizar las designaciones de los árbitros para todas nuestras competiciones de cada fin de semana», explica el teniente coronel Calvo. Es por ello que su preparación actual es más mental que física, para atender en tiempo y forma todas las responsabilidades encomendadas. En cualquier caso, «practico deporte entre tres y cinco días por semana y me pongo los patines de hockey cada vez que subo a Jaca», puntualiza el teniente coronel.
Militar vocacional, en sus 36 años de servicio ha estado destinado en numerosas unidades y ha participado en diversas misiones internacionales, como Afganistán, Líbano o la Campaña Antártica. Ahora, sigue compaginando su carrera profesional con sus compromisos con el hockey y lo hace con la vista puesta en su próximo reto: los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo del año 2026 como result manager de la Federación Internacional de Hockey Hielo. Suerte.

La familia Sanabria: un legado de servicio y compromiso con España.

Durante el pasado ciclo de formación de tropa, el Centro de Formación de Tropa n.º 2, ubicado en el acuartelamiento «Camposoto», en San Fernando (Cádiz), fue escenario de un acontecimiento que ilustra cómo los valores de cohesión familiar, tradición y vocación militar pueden converger en una misma historia: la de la familia Sanabria. Cuatro de sus miembros coincidieron durante este ciclo formativo, un hecho que no solo puso de manifiesto los vínculos de consanguinidad entre hermanos y primos, sino que también evidenció la continuidad del compromiso castrense en tres  familias numerosas con un propósito común: el servicio a España.

Estas familias, compuestas por 14, 10 y 7 hermanos respectivamente, mantienen un linaje militar en el que el cumplimiento del deber ha sido transmitido de generación en generación. Los progenitores y tíos de estos soldados prestaron servicio en su día durante el periodo de servicio militar obligatorio, inculcando a sus descendientes valores fundamentales como la disciplina, el sacrificio y el amor a la patria. Dichos principios, asumidos en el seno familiar, reflejan la concepción integradora del Ejército y la sociedad española.

Su compromiso con las Fuerzas Armadas.

El compromiso de la familia Sanabria con las Fuerzas Armadas se traduce en el servicio de varios de sus integrantes en distintas unidades desplegadas a lo largo del territorio nacional. Algunos desarrollan su actividad en el Regimiento de Ingenieros n.º 1, con sede en Burgos, mientras que otros están destinados en el Batallón de Zapadores II de la Legión, en Almería. Su presencia, repartida por diversas plazas militares, simboliza la extensión de una tradición familiar que se nutre de los ideales de servicio y entrega.

La estancia de varios de ellos en el Centro de Formación de Tropa n.º 2 no solo consolidó los lazos entre familiares, sino que también ejemplifica cómo los valores inculcados por la institución militar pueden integrarse en la vida personal.

El relato de la familia Sanabria trasciende el estricto ámbito militar. Su testimonio es paradigma de que el servicio a España trasciende la mera obligación profesional, erigiéndose como una expresión de amor a la patria, cohesión familiar y compromiso con un proyecto colectivo.