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La familia Sanabria: un legado de servicio y compromiso con España.

Durante el pasado ciclo de formación de tropa, el Centro de Formación de Tropa n.º 2, ubicado en el acuartelamiento «Camposoto», en San Fernando (Cádiz), fue escenario de un acontecimiento que ilustra cómo los valores de cohesión familiar, tradición y vocación militar pueden converger en una misma historia: la de la familia Sanabria. Cuatro de sus miembros coincidieron durante este ciclo formativo, un hecho que no solo puso de manifiesto los vínculos de consanguinidad entre hermanos y primos, sino que también evidenció la continuidad del compromiso castrense en tres  familias numerosas con un propósito común: el servicio a España.

Estas familias, compuestas por 14, 10 y 7 hermanos respectivamente, mantienen un linaje militar en el que el cumplimiento del deber ha sido transmitido de generación en generación. Los progenitores y tíos de estos soldados prestaron servicio en su día durante el periodo de servicio militar obligatorio, inculcando a sus descendientes valores fundamentales como la disciplina, el sacrificio y el amor a la patria. Dichos principios, asumidos en el seno familiar, reflejan la concepción integradora del Ejército y la sociedad española.

Su compromiso con las Fuerzas Armadas.

El compromiso de la familia Sanabria con las Fuerzas Armadas se traduce en el servicio de varios de sus integrantes en distintas unidades desplegadas a lo largo del territorio nacional. Algunos desarrollan su actividad en el Regimiento de Ingenieros n.º 1, con sede en Burgos, mientras que otros están destinados en el Batallón de Zapadores II de la Legión, en Almería. Su presencia, repartida por diversas plazas militares, simboliza la extensión de una tradición familiar que se nutre de los ideales de servicio y entrega.

La estancia de varios de ellos en el Centro de Formación de Tropa n.º 2 no solo consolidó los lazos entre familiares, sino que también ejemplifica cómo los valores inculcados por la institución militar pueden integrarse en la vida personal.

El relato de la familia Sanabria trasciende el estricto ámbito militar. Su testimonio es paradigma de que el servicio a España trasciende la mera obligación profesional, erigiéndose como una expresión de amor a la patria, cohesión familiar y compromiso con un proyecto colectivo.

CADA ETAPA DEL TRIATLÓN ES UN RETO ÚNICO

Texto:  Ana Vercher / Madrid

Fotos:  Manuel Outomuro

El triatlón es un deporte que ha ido ganando adeptos con el paso de los años. Con unos orígenes que se remontan hasta principios del siglo XX, es una práctica exigente que combina natación, bicicleta y carrera. Sin embargo, esto no ha impedido su crecimiento, aglutinando a cientos de miles de corredores a lo largo de todo el mundo. Uno de ellos es el soldado Ahmed, destinado en el Grupo de “Regulares de Ceuta” nº 54 de la Comandancia General de Ceuta, quien descubrió el triatlón hace 13 años, cuando buscaba un deporte que combinara resistencia y desafío de manera constante. «Empecé corriendo, luego añadí la natación y, finalmente, probé la bicicleta. Al poco tiempo, unos amigos me invitaron a participar en un triatlón, y desde entonces quedé enganchado», explica el soldado Ahmed.

Es, precisamente, esa variedad de disciplinas lo que más le cautivó: «Cada etapa es un reto único, y el hecho de combinar tres deportes mantiene el entrenamiento emocionante», señala el soldado, quien añade que «la sensación de cruzar la meta después de darlo todo es incomparable».

Pero eso que le atrae del triatlón es, a su vez, una de las partes más complicadas de su práctica, puesto que lograr el equilibrio entre las tres disciplinas «puede ser desafiante», especialmente cuando se trata de mejorar la que menos se domina. «A mí lo que más me cuesta es la natación. Además, también es difícil gestionar el tiempo para entrenar, trabajar y descansar», mantiene el soldado Ahmed.

Asegura que es un deporte apasionante, que le reporta muchas satisfacciones. Más aún, si el esfuerzo se ve recompensado con medallas. Campeón de España de Triatlón Olímpico y de Duatlón sprint en 2018 y oro en el Campeonato Nacional Militar de Triatlón Olímpico en 2021, son algunos ejemplos de su destacado palmarés, en el que también se incorporan grandes marcas a nivel internacional. Éste es el caso de su puesto número 20 en el Mundial Militar de Triatlón Olímpico, celebrado en Francia en 2023, siendo el mejor resultado español hasta el momento en mundiales militares. 

Pero no sólo eso, sino que el Consejo Internacional del Deporte Militar, ubicado en Bruselas, le ha concedido la Medalla al Mérito Deportivo 2024, en la categoría Plata. Sin duda, un reconocimiento a su esfuerzo, que le ha llenado de orgullo. «Fue un gran honor recibir esta distinción», destaca el regular. Un galardón que se une a otros logrados dentro del ámbito deportivo y algunas menciones honoríficas por su servicio.

Y es que este ceutí es un gran amante del deporte, el cual ocupa un lugar destacado en su vida, algo que es aceptado y apoyado no sólo por su familia, sino también por su Unidad, y, por supuesto, por su entrenador, con quien planifica su calendario de entrenamientos. «Sigo una rutina bastante estructurada, adaptada a mis competencias y objetivos. Por lo general, entreno seis días a la semana, alternando natación, ciclismo, carrera y sesiones de fuerza, y suelo incluir un día de descanso activo y estiramientos, para evitar lesiones», explica el soldado Ahmed. Asimismo, mantiene una dieta especial, pero no excesivamente estricta, en la que la hidratación juega un papel fundamental. Con cerca de 20 años de servicio en el Ejército de Tierra, el hecho de ser militar es algo que ha jugado a su favor en su faceta deportiva: «La disciplina y la mentalidad de esfuerzo que se fomentan en el ámbito militar son de gran ayuda. Además, en muchas ocasiones, he tenido acceso a instalaciones deportivas y el apoyo de mis compañeros, lo que facilita mantener un ritmo de entrenamiento constante», explica el regular.

Una constancia que, asegura, es fundamental para practicar triatlón, pues, en su opinión, no es tan necesario estar en una forma física extraordinaria para empezar, sino el hecho de ser perseverante. «Mi consejo sería empezar poco a poco, quizá con un duatlón —atletismo y ciclismo— o un triatlón sprint —750 m. de natación, 20 km. de ciclismo y 5 km. de carrera, frente al triatlón estándar donde estas distancias se doblan—, e ir avanzando a tu propio ritmo», mantiene el soldado Ahmed.

Militar comprometido con su vocación, ahora compagina su trabajo con su próximo reto profesional: el Campeonato Nacional Militar de Triatlón 2025, donde espera hacer un buen papel y luchar por clasificarse para el Mundial Militar de Triatlón. ¡Suerte!