Archivo de la categoría: Nuestros hombres y mujeres

Un premio al trabajo bien hecho

Seis componentes de la última rotación que la Brigada “Galicia” VII desplegó en Mali han sido condecorados por la ministra de Defensa con la Cruz del Mérito Militar

Ministra

Los soldados Ríos y Gómez lucen en su uniforme una de las condecoraciones más apreciadas por lo que implica: la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo. A ambos se las impuso personalmente la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, en un acto celebrado expresamente a tal efecto en la base “General Morillo”, en Figueirido (Pontevedra), el 10 de septiembre.

Lo mismo hizo con el brigada Néstar y el sargento 1º Varela, a quienes se la impuso con distintivo azul; y con el capitán Matilla y el sargento Patiño, que la recibieron con distintivo blanco. Todos ellos tuvieron su papel en el atentado frustrado contra el Centro de Adiestramiento de Koulikoro, en Mali, ocurrido el 24 de febrero.

El soldado Ríos recuerda cómo la madrugada de aquel día se encontraba haciendo guardia en la puerta junto al soldado Gómez, quien vigilaba desde el vehículo. Eran las tres de la mañana y todo discurría con normalidad, hasta que un coche chocó contra una de las esquinas de la entrada. Aunque al principio pensó que podría tratarse de un accidente, sus dudas se disiparon cuando vio retroceder el vehículo y encarar de nuevo la entrada a toda velocidad. Su reacción fue casi instintiva, fruto de la instrucción y preparación acumulada en sus ocho años de servicio. «Me protegí tras un hesco y disparé. No podía dejarlo pasar», destaca. Entonces su compañero le avisó de que detrás venía un segundo vehículo, así que retrocedió para buscar mayor protección. Hoy es consciente de que eso le salvó la vida porque, de haberse quedado donde estaba, la explosión del segundo coche, cargado con 500 kilos de explosivo, le hubiese dado de lleno. «La metralla cayó a mi alrededor pero sin rozarme. Solo me comí la tierra que levantó la explosión», se felicita. A pesar de lo que acababa de ocurrir, el soldado permaneció en su puesto, cubierto de polvo, apuntando su arma hacia la entrada. Lo último que pensó en aquellos momentos es que su actuación y la de su compañero aquel día les iba a valer la concesión de “una roja”. Ellos solo sienten que hicieron su trabajo, como los dos suboficiales que recibieron la Cruz con distintivo azul, o los dos cuadros de mando que estaban de servicio aquel día, la de distintivo blanco.

El brigada Néstar y el sargento 1º Varela, del Equipo de Desactivación de Explosivos (EOD), estaban aquella noche en turno de alerta, en el que se alternaban con un equipo alemán. El brigada escuchó desde la cama la explosión, pero llegó a pensar que se trataba de un portazo del baño. Los cuchicheos y carreras que se sucedieron después les alertaron. Decidieron prepararse por si les reclamaban. Y así fue, unas horas después, cuando ya la Fuerza de Protección había asegurado la zona.

Lo que se encontraron al llegar a la entrada no era un escenario de los que hubieran ensayado. Nunca antes se habían enfrentado a 500 kilos de explosivo dispersos por el suelo y cuyo estado era una incógnita. «Por eso teníamos que ser muy metódicos y cuidadosos», indica el brigada. Estudiaron la situación durante horas, a cierta distancia pero, en un momento dado, no quedó más remedio que acercarse. Quien lo hizo fue el sargento 1º. A pesar del riesgo y la tensión, el suboficial no pensaba en otra cosa que en el cumplimiento de la misión. «En esos momentos estás tan concentrado que no piensas en nada más, y con la adrenalina a tope, no sientes ni el cansancio», explica. Una vez neutralizada la carga y recogidas las evidencias, para su posterior análisis, se fueron a descansar. Pero tampoco esperaban que les fuesen a dar una Cruz con distintivo azul por ello. Quizá les sorprenda porque, para ellos, no hay otra forma de hacer el trabajo que no sea la mejor posible.

 

CRUCES DEL MÉRITO MILITAR CON…

Pasador1

distintivo rojo

Se concederán a aquellas personas que, con valor, hayan realizado acciones, hechos o servicios eficaces en el transcurso de un conflicto armado o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, y que conlleven unas dotes militares o de mando significativas.

Pasador2

distintivo azul

Se concederán por acciones, hechos o servicios extraordinarios que, sin estar contemplados en la sección 1.ª de este capítulo, se lleven a cabo en operaciones derivadas de un mandato de las Naciones Unidas o en el marco de otras organizaciones internacionales.

Pasador3

distintivo blanco

Se concederán por méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos, que se efectúen durante la prestación de las misiones o servicios que ordinaria o extraordinariamente sean encomendados a las Fuerzas Armadas o que estén relacionados con la Defensa, y que no se encuentren definidos en las tres secciones anteriores.

Conocer a … cabo Leal

Un militar de Película

Siempre tuvo claro que la suya era una vida de película. Empezó con pequeñas secuencias y, actualmente, ha participado como especialista de cine en series tan ovacionadas por el público como Las chicas del cable o La casa de papel.

El cabo Leal, destinado en la Quinta Subinspección General del Ejército, en Santa Cruz de Tenerife, compagina su vida militar con su trabajo como coordinador en la compañía Stunt Leal Group, que aporta especialistas de cine al mercado. Además, pertenece a The Stunt Club, una empresa referente en este ámbito a nivel nacional.

Un trabajo que le apasiona, pero que no resulta nada sencillo. Son ellos, precisamente, los que realizan aquellas secuencias que derivan en acción o que tienen algún tipo de riesgo. «Sabes que te puede tocar tirarte por una escalera u otra situación que implique poder hacerte daño», señala.

Por ello hay ciertas aptitudes que son fundamentales en esta profesión: «Sangre fría, conocimiento del riesgo, capacidad física y mucha disciplina», explica el militar.

Muchas de ellas son comunes al trabajo que realiza en el Ejército, por lo que esto le ayuda a mantenerse en forma y poder afrontar nuevos retos. Fue en 1999, al finalizar el servicio militar obligatorio, cuando decidió seguir formando parte de las Fuerzas Armadas y, a pesar de no contar con antecedentes militares directos en su familia, ha unido ambas profesiones y ha sabido llevarlas de la mano.

Cabo Leal

A sus 42 años sabe que un militar nunca tira la toalla, y mientras se prepara para la permanencia no descarta que la opción de seguir como especialista de cine pueda ser también un “extra” en su vida.

Siempre ha tenido clara la importancia de formarse y, por ello, cuenta con varias titulaciones en artes marciales, que le permiten aplicar nuevas habilidades a su trabajo. Cada situación es diferente e implica una serie de elementos novedosos que tener en cuenta, como «escenas en las que nos han tirado un sillón ardiendo», afirma. Sin embargo, reconoce que las acciones más complicadas son aquellas en las que participa junto a otros figurantes o extras: «Ya el riesgo no solo va contigo, sino que tienes que controlar que no le ocurra nada a las personas que tienes a tu alrededor». El compañerismo en esos momentos es fundamental.

Recuerda cómo fue su primer contacto con el cine, cuando tenía seis años y fue a ver La guerra de las galaxias. El retorno del Jedi. Desde entonces su vida ha girado en torno a esta afición y deja huella también en sus más allegados. «Mi hijo mayor lo lleva bien, pero el pequeño, de 4 años, trata de imitarme en casa y se tira con los cojines».

Y es que las anécdotas y un especialista de cine son inseparables. Nuestro cabo tiene muchas, como cuando dobló a Pedro M. de la Rosa para un anuncio y tuvo que emular su manera de conducir; «él es una leyenda y era muy difícil ponerse a su altura», apunta.

Lejos de las tomas falsas, el militar canario trabaja por mantener su sueño y hacer que su vida de película encuentre muchas más secuencias.