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CONOCER A… SOLDADO PAREJA

«Cuando haces algo que te gusta, todo es mucho más fácil»

Texto: Ana Vercher / Madrid     Fotos: Spartan Race y BRI XII

Un recorrido de 21 km, campo a través y salpicado de una treintena de obstáculos, entre los que se encuentran cargar distintos pesos, escalar o reptar. Eso es a lo que se enfrenta todo aquel que participe en la Spartan Race Beast. Se trata de una carrera de gran dureza física en la que el soldado Pareja, destinado en el Regimiento “Asturias” nº 31 —perteneciente a la Brigada “Guadarrama” XII— es todo un experto. Su gran palmarés así lo atestigua: campeón del mundo en 2021 y 2022 (dentro de la Spartan Race, existen pruebas mundiales, continentales y nacionales). Algo que tiene aún más valor cuando se pone de relieve que estos triunfos han sido conseguidos en un tiempo récord, puesto que la primera vez que participó en una de estas carreras fue hace apenas poco más de un año.

No obstante, no es la única prueba en la que este madrileño destaca. Sus éxitos obtenidos en distintas competiciones de triatlón terminan de conformar su impresionante currículum deportivo: campeón del mundo y de Europa en 2019, y campeón de España en 2017, 2018, 2021 y 2022 —en diversas modalidades—, entre otros muchos títulos.

Apasionado de los deportes, en general, y de la natación y la bicicleta de montaña, en particular, el soldado Pareja ya practicaba estas dos últimas disciplinas desde pequeño. Sin embargo, fue en 2017 cuando quiso añadirle una tercera: la carrera. «Comencé a entrenar la parte de correr y enseguida me apeteció competir, sobre todo en las modalidades de triatlón Cross y XTerra porque son las que se practican en montaña, en vez de en carretera, y ahí puedo explotar mejor mis cualidades», señala el soldado.

Sin duda, este tipo de actividades requieren de un estricto nivel de entrenamiento: «Hay que dedicarle bastante tiempo todos los días, aún más al triatlón que a la Spartan porque hay que entrenar los tres deportes a la vez para no perder forma», apunta el soldado Pareja. En concreto, su rutina incluye carrera y ejercicios de fuerza por la mañana, a lo que le une piscina y bicicleta por la tarde. «Sería imposible mantener este ritmo si no fuese porque en mi unidad me dan muchas facilidades y me permiten entrenar “por libre” para poder centrarme en lo que necesito según el calendario de competiciones», apunta Pareja.

Esto es debido a que, aproximadamente un mes antes de alguna cita deportiva de triatlón, el entrenamiento se endurece aún más: «Cuando voy a competir, entonces sí que intensifico la natación y la bicicleta. Durante los fines de semana, aprovecho para hacer carreras más largas», explica Pareja, a quien le gusta ir muy bien preparado a cada uno de los campeonatos a los que se presenta.

Por otra parte, y como es habitual en este tipo de deportes tan exigentes, la alimentación es otro de los pilares clave para tener éxito. En este caso, el soldado tiene una aliada en casa, ya que su pareja es nutricionista y le ayuda «a equilibrar la dieta y dar un extra de energía cuando es necesario».

La dureza de pruebas como la Spartan Race no impide que recomiende probarla a todo aquel que tenga algo de interés, sobre todo en los casos de carreras no competitivas, ya que existe una modalidad «en la que fallar un obstáculo no supone una penalización, como es lo usual, porque está más enfocada a participar en la prueba en sí misma más que en conseguir un resultado concreto», asegura este soldado, a quien su intensísimo ritmo de adiestramiento no parece agotarle: «Cuando haces algo que te gusta, todo es mucho más fácil».

Militar por vocación, lleva en el mundo castrense poco tiempo. Tras la pandemia, decidió que era el momento de apostar por esta opción laboral, que le había atraído desde siempre y que no quería perderse. Tras su paso por el Centro de Formación de Tropa nº 1 (Cáceres) —en el que ingresó en enero de 2021—, fue destinado en el Regimiento “Asturias” nº 31, donde asegura haberse «adaptado muy bien». Asimismo, el hecho de que en su trabajo se le dé tanta importancia a la condición física es algo que le ayuda en su faceta deportiva, que «sería inviable» sin el apoyo recibido tanto por su cadena de mando como por sus compañeros.

Ahora, el soldado Pareja tiene la vista puesta en los múltiples retos que se ha propuesto conseguir en 2023: dos campeonatos del mundo de la Spartan Race  —en la modalidad Beast y en otra que incluye tres carreras de 21, 10 y 5 km en un solo fin de semana— y los campeonatos de Europa y  de España —ambos en la modalidad Beast—. Tanto en estas competiciones como en las de triatlón, le auguramos un gran éxito.

Conocer a… soldado Lizana

«Los deportes de combate refuerzan la autoestima»

Ana Vercher / Madrid

En ocasiones, las cosas llegan a nuestra vida fruto del azar y, sin embargo, consiguen quedarse en ella para siempre. Esto es lo que le ocurrió al soldado Lizana con el full-contact, un deporte que comenzó a practicar con 16 años, por recomendación de un amigo, y que ha conseguido engancharle. Y lo ha hecho de una manera extraordinaria, ya que cuenta con un gran palmarés: bronce en un Mundial, oro en dos Copas del Mundo, un título europeo y seis campeonatos de España.

A pesar de que al principio la idea era solo probar, este salmantino destinado en el Regimiento de Especialidades de Ingenieros nº 11 encontró en él una serie de cualidades que le animaron a seguir profundizando y mejorando en sus técnicas. «Los deportes de combate refuerzan la autoestima y la confianza de los practicantes, además de los valores y la disciplina que te aportan si entrenas en un buen club que siga la línea de las artes marciales», destaca el soldado como algunas de las peculiaridades que más le atraen de
este deporte.

Casi 10 años después de esa primera toma de contacto, el full-contact le sigue apasionando aún más que en sus inicios: «Siempre me han gustado mucho los deportes en general, pero el único al que me dedico a nivel competición es este. Otros, como el snowboard, los practico más como un simple ocio», explica el soldado Lizana.

El full-contact, también conocido como kickboxing americano o full-contact karate, es un deporte muy variado. Al tratarse de un derivado de las artes marciales tradicionales, como el kárate o el taekwondo, y de deportes de contacto, como el boxeo, su práctica permite tanto el empleo de una amplia diversidad de técnicas como una gran libertad en su desarrollo y ejecución. A ello se le une el respeto a la integridad física de los deportistas, así como el espectáculo que estos ofrecen sobre el tatami. Del mismo modo, hay una serie de beneficios físicos y mentales que conlleva, como son la mejora de la resistencia, fuerza, reflejos, concentración, disciplina y motivación, además de la reducción del estrés.

En este sentido, se trata de un deporte que requiere una preparación física muy cuidada, con un nivel de entrenamiento muy exigente, más aún cuando se compite. «Le dedico entre cinco y seis días a la semana, aproximadamente tres horas diarias», mantiene el soldado. Rutinariamente se realizan ejercicios aeróbicos, de respiración, elasticidad y fuerza —como pesas o cuerda—. También es imprescindible seguir una dieta muy cuidada: «Especialmente en nuestro deporte tenemos que competir en categorías de peso, y el tema de la nutrición lo llevamos a rajatabla, además de gestionar las cargas de entrenamiento y descansos según en qué fase de la temporada nos encontremos», puntualiza Lizana. De igual manera, la práctica de este deporte requiere de un gran esfuerzo mental, lo que se intensifica en el momento de preparar los campeonatos, cuando es fundamental dedicar «muchas horas de trabajo con el equipo, y también individual, para estudiar mentalmente a los mejores rivales y poner atención para mejorar los errores», explica.

Sin duda, el nivel que el soldado ha conseguido en el full-contact se debe al trabajo duro, pero también a la valoración que de su faceta deportiva se hace en el Ejército de Tierra, como él mismo asegura: «No podría mantener este nivel de no ser por la posibilidad de compaginar los entrenamientos y los viajes a los campeonatos con mi profesión». Su futuro está aún por determinar. Si bien baraja la opción de dedicarse al full-
contact como técnico profesional, optar por ese camino requeriría un nivel de entrega difícil de compaginar con otra profesión. «Estoy feliz con mi vida actual. Me gusta ser militar porque es una profesión en la que se aprenden muchas cosas valiosas», concluye el soldado Lizana, quien se encontraba en Turquía participando en el Campeonato Europeo de Kickboxing cuando se llevó a cabo esta entrevista. Días después, pudimos saber que, de nuevo, tuvo un destacado papel en este encuentro deportivo de primer nivel, al que acudieron representantes de 12 países y en el que se alzó con la medalla de bronce. Asimismo, los puntos obtenidos le hicieron colocarse en el primer puesto del ranking mundial. ¡Enhorabuena!