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El soldado Merillas, campeón de España en esquí de travesía

La sargento Mónica Sáez logra el bronce en la misma especialidad

El soldado Manuel Merillas se ha proclamado campeón de esquí de travesía en la Copa de España, disputada en la estación oscense de Formigal, el 9 de marzo. Por su parte, la sargento Mónica Sáez se colgó el bronce en esta misma especialidad.

El soldado Merillas, campeón de España en esquí de travesía
El soldado Merillas, campeón de España en esquí de travesía

El nuevo campeón de España de esquí de travesía, destinado en el Regimiento de Infantería Ligera «Tercio Viejo de Sicilia» nº 67, acudió a la cita muy mermado en sus condiciones físicas, ya que el 7 de marzo había sufrido lesiones mientras disputaba el Campeonato Nacional Militar de Esquí. Además, el militar necesitaba entrar entre los ocho primeros corredores para asegurarse el primer puesto, que ostentaba tras las cinco primeras pruebas clasificatorias de esta Copa. Pese a las limitaciones físicas y a la dureza del circuito -1.800 metros de desnivel acumulado y 15 kilómetros en reducida-, el soldado Merillas entró el séptimo en meta, lo que le permitió hacerse con la medalla de oro del campeonato. La sargento Sáez, del Grupo Logístico de la Brigada de Caballería «Castillejos» II, que se proclamó campeona de Aragón en la misma prueba, también subió al podio nacional, al obtener el tercer puesto en el cómputo total de las seis pruebas nacionales.

La sargento Sáez -derecha- subió al cajón (Foto:EMMOE)
La sargento Sáez -derecha- subió al cajón (Foto:EMMOE)

El sistema de clasificación final de esta Copa de España, organizada por la Federación Española de Montañismo, se basó en sumar los puntos de las cinco mejores carreras entre un total de seis pruebas, que contemplaban las tres modalidades de la travesía: crono, individual y sprint. Éstas se disputaron desde diciembre en La Molina -dos de ellas-, Sierra Nevada, Esport-Esquí, Port Aine y Formigal.El Equipo de Esquí del Ejército de Tierra afrontará esta semana una nueva competición en Rupholding, localidad donde se disputará el Campeonato Internacional Militar de Alemania y donde espera confirmar el buen estado de forma de sus componentes de biathlon.

Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven

Lo que comenzaba como una jornada cotidiana de trabajo se convirtió, para los sargentos Raúl García y Christian J. Romero, en un día que difícilmente olvidarán. El 3 de febrero, como habitualmente, decidieron dedicar a la carrera su sesión de instrucción físico-militar y, sin esperarlo, acabaron salvando la vida a un joven que se había encerrado en el interior de su vehículo en marcha y que estaba respirando el humo del tubo de escape.

Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven
Dos sargentos del Regimiento de Transmisiones nº 2 salvan la vida a un joven

Los dos suboficiales, compañeros de promoción y binomio de carrera, se encontraban recorriendo una zona de campo cercana al acuartelamiento «Teniente Muñoz Castellanos», donde se ubica el Regimiento de Transmisiones nº 2 en el que están destinados desde el pasado verano.

Cuando se dirigían hacia una antena de comunicaciones que habían marcado como punto de retorno de su itinerario, se toparon con un vehículo estacionado en el borde del camino y que se encontraba en marcha. «Al principio pensé que podía ser un vigilante que tenía mucho frío -ese día nevó en Madrid- y se había metido en el coche para calentarse», recuerda el sargento Romero. Pero esa idea se le fue de la cabeza al comprobar que el coche tenía tapadas las ventanillas delanteras y traseras con trapos y bolsas, y observar que del tubo de escape salían unas gomas hacia el interior del maletero.

«Podían ser mil cosas, y por eso decidimos acercarnos pero con mucha precaución, garantizando nuestra seguridad en todo momento», explica el sargento García. Al hacerlo, descubrieron en la parte de atrás a un joven que parecía estar inconsciente y que había echado el pestillo a todas las puertas. «Empezamos a golpear el coche, pero el joven no reaccionaba», señala. Entonces se percataron de que el maletero no estaba cerrado y lo abrieron para que entrase aire. Gracias a eso, el chico comenzó a recuperar el sentido. Los dos militares siguieron golpeando el vehículo y diciéndole a la persona que estaba dentro que abriese alguna puerta. Al final, le convencieron y lo hizo.

«Abrimos todas las puertas para que entrase oxígeno y el chico fue despertándose», señala Christian. Sabían que era necesaria la ayuda de los servicios de emergencia pero ninguno de los dos llevaba el móvil encima, y por eso, a la carrera, llegaron hasta un centro hípico que se encontraba a un kilómetro a pedir auxilio.

Una vez que avisaron, regresaron junto al vehículo para evitar que el joven volviese a intentar la misma maniobra al verse solo de nuevo. Poco después llegaban los servicios de asistencia sanitaria y la Policía, acompañada del padre del joven que había sido avisado por los propios sargentos, que le llamaron al encontrar un móvil en el coche.

«El padre nos dio un abrazo llorando, y se mostró muy agradecido», destaca el sargento Romero. «Eso fue muy gratificante», corrobora su compañero, quien añade que él también es padre y que, como tal, puede llegar a comprender cómo se sentía aquel señor en esos momentos sabiendo que le habían salvado la vida a su hijo.

Su actuación, que fue clave para evitar una desgracia, les ha valido la felicitación de todos sus compañeros y de los jefes de su Regimiento, pero para ellos lo importante de toda esta historia no son las recompensas que puedan recibir sino la satisfacción de saber que han salvado una vida.