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“Cinco amigos”


Artículo: Brigada José Manuel Dueñas


Todos sabemos lo que significa sumergirse en los recuerdos, dedicar un momento en el que revivir los que evocan en nosotros los más especiales, y siendo estos aún más si cabe, cuando sentimos que marcaron el camino que nos guía toda la vida. Ya lo dijo Calderón, «y
así, de modestia llenos, a los más viejos verás, tratando de ser lo más, y de parecer lo menos
», y no tenemos que irnos muy lejos para conocer a quien aún se refiere a ella, —a “la mili” —, como una experiencia que les marcó por el resto de sus vidas.

Antes de comenzar con la historia que nos ocupa, quiero compartir con todos una de las frases que siempre escuché de mis mayores, —y en los que ya por edad me incluyo —, esa que brotaba de sus emocionados labios después de oírlos rememorar hazañas realizadas en esos años mozos, y que en muchas de las ocasiones, dejaban claro que ése era el momento —y no otro —, en el que uno se hacía un hombre, una frase dicha con total certeza; pues, cierto es que uno madura cuando tiene que comenzar a valerse por sí mismo, y debe enfrentarse a muchas de las situaciones que la vida nos obliga a sortear casi a diario.

Lo que paso a contar a continuación, la cual me ha sido detallada por uno de sus protagonistas, Tomás Aranda Soria, ayudará a más de uno a volver a recordar la voz de su sargento cuando al pasar lista de ordenanza le mandaba a su camareta a que se limpiara las botas a la voz de “MAR”.

Quizá sea una historia más, —y aunque no pretendo para nada menospreciar a la misma—, aclaro que con esta afirmación me refiero a que, sin duda, es una como tantas y tantas otras que aún anidan en el recuerdo de los que vivieron lejos de sus familias, y que forjaron a fuego una amistad con desconocidos de cualquier parte de España mientras hacían el Servicio Militar, o como coloquialmente se conoce a “la mili”.

Ocurrió cuando cinco compañeros de facultad decidieron —hace siete años—, reafirmar juntos el juramento a la bandera que ondea en los mástiles de nuestro país, y cuya amistad, se forjó bajo el amparo del sincero amor a nuestra patria. Cinco amigos que se conocieron, en el Campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid, donde estudiaban Humanidades, y siendo graduados en el Paraninfo de dicha Universidad. Manteniendo su relación desde entonces, volvieron a jurar, en este caso juntos, ante la bandera el pasado 16 de marzo de 2024, junto al Palacio Real de Madrid.

Tomás hizo su servicio militar, en el año 1966, en el CIR número 2 de Alcalá de Henares, con 18 años recién cumplidos, como voluntario en la Escuela de Ingenieros y Transmisiones de Campamento en Madrid, con destino en Auxiliaría, donde pasó 15 meses. Un tiempo que le sirvió para darse cuenta de lo que representan algunas palabras, como compañerismo, sentido del deber, respeto, honestidad, lealtad, sentido profesional y orgullo, razones compartidas con sus cuatro amigos.

José Luis Seara Carballo juró bandera en el CIR número 13, de Figueirido (Pontevedra), haciendo el servicio militar voluntario en el Regimiento de Infantería Zamora, número 8, “El Fiel”, en Ourense, con destino en las oficinas del Servicio de Información Militar. Funcionario del Estado, desempeñó su actividad, durante 25 años, en el Palacio de la Moncloa, sede de la Presidencia del Gobierno, coincidiendo con diversos presidentes. Entre otros premios y condecoraciones, le fueron otorgadas dos Cruces Blancas al Mérito Militar. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

Manuel Marín Jiménez, hizo el campamento en la Base Militar Álvarez de Sotomayor, Viator (Almería), en la 5ª compañía y luego fue destinado a Capitanía General de la 9ª Región Militar. Su trayectoria profesional, fue íntegramente como Técnico especialista de Laboratorio de Bioquímica y Biología Molecular, en la Universidad Complutense de Madrid.

Radi Mahmud Hamudeh, nacido en Jerusalén en 1955, español de origen palestino. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha desempeñado cargos importantes en la banca nacional e internacional, cofundador de la Casa Árabe en España, entre otros. En 2012, obtiene el premio de excelencia profesional de banca en España.

Y por último, Javier Martínez-Barona del Cacho, licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, y que estuvo destinado en la Unidad de Transportes número 35 del Ejército del Aire.

Fue en el año 2023, cuando José Luis Seara les comentó que se estaban realizando juras de banderas para personal civil, lo cual les pareció a todos una grandísima idea, por lo que conjuntamente tomaron la decisión de hacer voto a la bandera y ratificar así, otra vez, su compromiso con nuestro país, ya que no sólo era un acto de responsabilidad hacia nuestra patria y sus instituciones, sino también un hecho de lealtad a España y un compromiso que adquirían en ese momento entre todos.

Al volver a besar la bandera, evocaron sin querer los rostros de aquellos jóvenes que los acompañaron durante meses, de los que jamás podrán olvidar los abrazos de despedida que aún sienten en el alma, y de los que, al despedirse, sintieron como si lo hicieran de un miembro de su propia familia.

Con el pecho henchido de emoción, y con los ojos llenos de lágrimas, sin querer brotó de su memoria esa frase que durante tantos años han llevado en lo más profundo de su sentir: «en la mili se hacían amigos de verdad, amigos que duran toda la vida».

EN FORMA PARA EL COMBATE

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Fotos: ECEF

La Doctrina de empleo de las Fuerzas Terrestres determina que el personal del Ejército de Tierra debe estar preparado «física y mentalmente para actuar en entornos operativos exigentes», en los que se va a encontrar «sometido a importantes riesgos y amenazas, así como a esfuerzos y sacrificios prolongados».
Alcanzar ese nivel de preparación requerido es labor de militares capacitados para planificar, programar y dirigir los entrenamientos necesarios. Precisamente, su formación es responsabilidad de la Escuela Central de Educación Física (ECEF), encuadrada orgánicamente en la Escuela de Guerra y Liderazgo del Ejército de Tierra y ligada a la Academia de Infantería y a la plaza de Toledo. Con el objetivo de alcanzar la excelencia en la formación que imparte, su labor investigadora refuerza y actualiza, constantemente, los contenidos de los cursos, y su profesorado se encuentra altamente especializado en alguna de las cuatro áreas de conocimiento en las que la ECEF se divide.
Cabe destacar que como nexo de unión fundamental se sitúa la formación mental del combatiente, piedra angular sobre la que se sostiene toda acción de combate. En este sentido, la Escuela intenta replicar durante los entrenamientos las posibles situaciones tácticas reales que se pueden presentar, trabajando con simulaciones operativas diseñadas ad hoc, y utilizando las nuevas tecnologías con el simulador de realidad virtual Octopus, en coordinación estrecha con el resto de áreas. Esto facilita trabajar en un entorno seguro, controlado y con mínimo gasto logístico ante diferentes supuestos operativos, analizando y obteniendo datos precisos que permiten proponer entrenamientos con un nivel óptimo de rendimiento.

ÁREA «BASES DE ENTRENAMIENTO»
Esta área agrupa las asignaturas de teoría del entrenamiento, deportes de interés funcional para la instrucción, gimnasia e Instrucción físico-militar. Asimismo, desarrolla proyectos de investigación integrando conocimientos procedentes del resto de áreas, con la finalidad de analizar aspectos relativos a la operatividad del militar para poder aplicarlos en las unidades. Alguno de estos proyectos son el reciente trabajo sobre los beneficios de los entrenamientos de alta intensidad frente a los tradicionales, o el estudio sobre la activación de determinada musculatura en distintas simulaciones de combate, mediante termografía corporal. Próximamente, se precisarán los mapas metabólicos del combatiente para elaborar perfiles de entrenamiento más acordes con la misión y los puestos tácticos a ocupar, así como un sistema de evaluación de la condición física más funcional.

ÁREA «CIENCIAS APLICADAS AL EJERCICIO»
Esta área comprende asignaturas directamente relacionadas con la salud y que son transversales al resto de departamentos —tales como anatomía, fisiología, lesiones deportivas, nutrición, biomecánica, pedagogía y psicología—. Uno de sus últimos logros es un extenso informe sobre nutrición e hidratación, dirigido a los directores de los distintos centros de formación del Ejército de Tierra, para tratar de evitar problemas médicos durante la instrucción o en pruebas físicas exigentes. Igualmente, se han realizado estudios sobre la técnica de carrera o el control de determinadas variables psicológicas.

ÁREA «DEPORTES DE APLICACIÓN MILITAR»
El área se centra en aprovechar las posibilidades únicas que ofrecen los deportes militares a la hora de diseñar sesiones de entrenamiento, haciéndolas más variadas y directamente aplicables a la instrucción militar. Para ello, han llevado a cabo una profunda revisión de las numerosas especialidades deportivas que forman parte del calendario anual de competiciones militares, con el fin de seleccionar y fomentar aquellas disciplinas que, además de mejorar las cualidades físicas, potencien las destrezas operativas —tiro, orientación, etc.— y los valores militares —disciplina, compañerismo o espíritu de sacrificio son algunos de ellos—. Su próximo reto: el Campeonato del Mundo de Pentatlón Militar del Consejo Internacional del Deporte Militar (CISM), previsto para el año 2028.

ÁREA «DEPORTES DE COMBATE Y TIRO»
Esta área tiene el compromiso de trasladar las enseñanzas al combate. Agrupa las asignaturas de tiro y deportes de combate, con el fin último de dar una mejor respuesta en las diversas misiones en las que el militar se pueda ver inmerso.
La materia de tiro pretende asentar las bases fundamentales del mismo, procedentes en gran medida de las distintas modalidades del tiro deportivo, y conseguir su transferencia de manera directa en el de combate, especialmente a corta y muy corta distancia, dotando así al combatiente de eficientes capacidades de respuesta letal. En cambio, la enseñanza del Combate Cuerpo a Cuerpo e Intervención No Letal permite una interiorización de procedimientos de actuación en diversas situaciones que elevan la capacidad integral del combatiente en el uso legítimo de la fuerza, ofreciendo mejores respuestas, tanto individuales como colectivas.
Todo ello, siempre bajo el paraguas de la legislación en vigor y las Reglas de Enfrentamiento (ROE) de la misión.