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El Apoyo Logístico en la Operación Balmis (I): Una radiografía del ingente esfuerzo que el Ejército ha realizando

Del mismo modo que los organismos evolucionan
ante nuevos entornos, la logística del Ejército ha tenido que hacerlo para adaptarse a las necesidades de la operación “Balmis”
Apoyo Logístico en la Operación Balmis
Apoyo Logístico en la Operación Balmis

A las tareas diarias que realiza la estructura del Mando
de Apoyo Logístico del Ejército (MALE),
se suman las de la Fuerza Logística Operativa (con sus Agrupaciones de Apoyo Logístico), la Fuerza Terrestre y el Mando de Canarias (con los Grupos Logísticos de las Brigadas).

Desde el comienzo, se designó al MALE como la autoridad competente para la adquisición centralizada de material sanitario —que su personal se encarga de catalogar— y como autoridad de coordinación conjunta para los vuelos que se realizaran en esta operación. Asimismo, cuenta con un oficial de enlace en la célula que constituyó el Ministerio de Sanidad para los asuntos relacionados con la COVID-19.

Una labor muy visible ha sido la del apoyo en el montaje de hospitales de campaña con tiendas (en el hospital de Segovia) y la habilitación de instalaciones físicas como hospitales (en las Ferias de Madrid y Barcelona, y el apoyo al hospital temporal de Sabadell), los campamentos de personas sin techo y albergues para menores extranjeros no acompañados. También destaca el apoyo de transporte, a los Bancos de Alimentos, el traslado de material (respiradores creados por empresas, máquinas de fabricación de mascarillas…) y agua potable. Por ejemplo, en la Feria de Barcelona los militares instalaron más de 500 literas y un camión aljibe de 6.000 litros de agua y cuatro tiendas modulares, entre otro tipo de material.

Además de estas tareas, el MALE está gestionando la fabricación propia de equipos de protección en sus órganos logísticos centrales, recurriendo a sus capacidades e, incluso, a la impresión 3D. Estos materiales cuentan con la verificación de la Jefatura de Ingeniería del MALE, en coordinación con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, previa a su empleo y distribución.

Organismo Logístico

Uno de los pilares de la aportación del Ejército a la lucha contra el coronavirus SARS-CoV-2 ha sido la centralización del apoyo logístico de toda la operación “Balmis”, lo que ha exigido la adaptación de su estructura y organización para responder ante la nueva situación. En
una analogía biológica, sería algo similar a la evolución que experimentan las especies para asegurar su supervivencia cuando se producen cambios en el entorno.

El organismo logístico del Ejército, en condiciones normales, está preparado para satisfacer las necesidades de apoyo de 70.000 personas, miles de materiales (más de 700.000 referencias distintas) y una ingente variedad de sistemas de armas y recursos, desplegados en territorio nacional y zona de operaciones. Esto se
traduce cada año en la emisión y ejecución de centenares de miles de órdenes de abastecimiento, mantenimiento y transporte. A pesar de la aparente complejidad del proceso, el Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE) cuenta con los sistemas y órganos de gestión necesarios para que todo funcione.

Logística operación Balmis

Sin embargo, la pandemia ha generado un cambio sustancial en su entorno de actuación natural, que ha demandado la adopción de «una postura pragmática y resolutiva que busca la eficacia en la adquisición y distribución de recursos para la operación», explica el jefe del MALE, teniente general Pardo de Santayana. Una situación en la que ha resultado imprescindible la concurrencia participativa de gran parte del Ejército, porque no bastaban solo los medios humanos y materiales orgánicos del MALE. También han tenido que aplicarse procedimientos logísticos expeditivos que, basados en los
habituales, proporcionasen soluciones rápidas en un contexto como el actual, de excepcionalidad.

De ello fue testigo el JEME, general de ejército Varela, durante su visita del 16 de abril al acuartelamiento “San Cristóbal” de Madrid, donde se ubican dos de las unidades clave en todo este entramado:
el Centro de Gestión del Apoyo Logístico (CEGAL) y el Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia (PCAMI).

El cerebro

El CEGAL, de la Subdirección de GestiónLogística del MALE, es el órgano superior y centralizador de gestión y control logístico para la operación “Balmis”. Por eso, en una analogía con la anatomía humana, vendría a ser como el cerebro del organismo logístico.

Desde este centro se coordina todo, por lo que había que garantizar que se mantuviese operativo en cualquier circunstancia. Para ello, se estructuró a su personal en dos núcleos diferenciados: uno de fuerza presente y otro de reserva. El núcleo de fuerza presente se subdividió en tres grupos que operan en instalaciones diferentes, físicamente distanciados y por turnos. Por su parte, el personal del núcleo de reserva, que opera desde su domicilio, se ocupa de tareas secundarias de apoyo y cubre las bajas de personal del núcleo de presencia que, en algún momento, alcanzaron el 20%. Así, en ningún momento la capacidad de gestión logística del CEGAL se ve comprometida.

CEGAL
CEGAL

La mejor prueba de que no lo ha estado son los más de 120.000 m3 de materiales movilizados en un mes, lo que representa un 60% del volumen transportado en 2019 en apoyo de todas las operaciones
del Ejército, con más de 170.000 kilómetros recorridos, algo más de cuatro veces la vuelta al mundo. Ha sido posible por la drástica reducción de los tiempos de entrega. «Hemos pasado de plazos de
15 días a menos de 24 horas desde que el material nos llega aquí hasta que está en manos de quien lo va a usar», indica el teniente coronel Castro, jefe de abastecimiento del CEGAL.

Todos estos movimientos se pueden seguir en tiempo real a través del gran panel de pantallas con el que cuentan en la sala principal del centro.

Aparato psicomotor

En la mayor parte de los casos, los materiales son enviados a las unidades consumidoras, pero también existen otras que poseen capacidades propias de transporte y recogen directamente los recursos que necesitan. Además, desde el 27 de marzo, el MALE
mantiene activada una unidad de transporte con medios propios para complementar las capacidades del subsistema de transporte del Ejército y aliviar así la carga que soporta la Agrupación de Transporte nº 1, la principal encargada de esta labor. Diariamente,
se ocupa de recoger los materiales que se van a distribuir a más de 50 unidades de destino final, así como de transportar desde la Base Aérea de Torrejón los recursos que se adquieren en el extranjero para esta operación.

Logística operación Balmis
Logística operación Balmis

LA MISIÓN MÁS “HIDALGA»

Hablar de hidalgo es referirse a personas de carácter generoso y noble. Y, aunque algunas veces las misiones en el exterior tienen una cara más amarga, el Líbano es un ejemplo de la integración del Ejército con la población civil.

La iniciativa más conocida que persigue un mayor contacto con los habitantes es el programa Cervantes, que trata de enseñar el castellano, así como transmitir la cultura y los valores españoles. También busca que se conozcan los objetivos de la misión y el sentido que esta tiene, tanto entre los jóvenes como entre los adultos.

Precisamente este año se cumplen dos décadas desde la puesta en marcha de las primeras clases, en la misión de Kosovo en 1999. En el Líbano se instauró en 2007 y, hasta la fecha, han pasado por él más de 6.500 alumnos, de 14 localidades diferentes.

Pero este no es el único programa. La misión “Libre Hidalgo” contempla diferentes iniciativas para acercarse a la población y dotar de nuevos enfoques su relación con los civiles. Muchas de ellas mantienen en sus nombres el carácter quijotesco de la propia base “Miguel de Cervantes” y, aunque tienen diferentes fines, el objetivo es el mismo: mayor integración con la población.

El programa Cervantes se instauró en 2007 en el Líbano y esta dirigido tanto a niños como a adultos

Sancho Panza

Sancho Panza, siempre fiel a su paladar. Así es este programa que se inició en 2009 y en el que los militares del contingente español imparten clases de cocina a los alumnos de cursos de hostelería; principalmente, en localidades como El Khiam o Marjayun.

Con ello, se pretende compartir la cultura gastronómica española, de manera que sirva también para el intercambio de otras facetas culturales. Esto favorece la integración con los estudiantes y con la juventud local.

Los profesores del programa Sancho Panza son voluntarios, tanto de los cuadros de mando como de la tropa del contingente español.

La comandante Roncero, que ha formado parte de la XXXI rotación, como interventora del contingente, ha participado en esta iniciativa. «Durante la fase de concentración en “El Goloso” hicimos un curso con el que logramos un título,

además del Certificado de Manipulador de Alimentos», explica.

Con ello ha tenido la oportunidad de participar en las iniciativas que se han desarrollado, como la elaboración de una paella en una residencia de ancianos, en la localidad de El Khiam. «La cocina libanesa es una cocina muy sana, pero les llaman mucho la atención nuestros platos; como el arroz con leche, la tortilla, los cachopos de ternera o el gazpacho», destaca.

Rocinante

Se trata de una colaboración entre el Ministerio de Defensa español y distintas universidades españolas, que consiste en la proyección de un equipo de profesores de veterinaria con la finalidad de apoyar a los ganaderos de los municipios del Sector Este en el cuidado de sus animales.

Su duración suele ser, aproximadamente, de una semana y se realiza en rotaciones alternativas. El programa evalúa las instalaciones y condiciones higiénico-sanitarias, y se les hacen recomendaciones sobre higiene y sobre el manejo de los animales. También se distribuyen productos desinfectantes  en las explotaciones y se administra un tratamiento antiparasitario.

El contingente establece contacto con los ayuntamientos libaneses, les facilita información sobre el programa y realiza reconocimientos de las granjas a visitar.

La iniciativa Duque de Ahumada pretende corregir y prevenir comportamientos desviados

Al equipo de profesores de universidades españolas se les ha unido también un grupo de estudiantes de últimos cursos de la universidad de Beirut, en el Líbano. Durante el último programa, del 16 al 25 de marzo, un total de 126 ganaderos, de una veintena de localidades, se vieron beneficiados.

Almazara

Se inició en 2018 y consiste en la proyección desde España de un equipo de profesores de Ingeniería Agronómica para desarrollar mejoras en las actividades y técnicas agrarias empleadas por la población. Tras finalizar en el mes de octubre la recolección y el tratamiento en la almazara, a comienzos de año empiezan los trabajos de poda, plagas, fertilizantes y tratamiento de suelo.

Los libaneses conocen la gastronomía en el programa Sancho Panza

Duque de Ahumada

Esta iniciativa pretende que los alumnos de los distintos centros educativos adquieran valores sobre la educación vial, y se corrijan comportamientos irrespetuosos con los demás ciudadanos. También se abordan temas como la seguridad en las redes sociales o la drogadicción.

Las charlas se imparten a jóvenes, entre 14 y 18 años, en colegios públicos y privados. En este caso, a cargo de la Guardia Civil, ya que son ellos los que tienen las competencias en la materia. «También tratamos temas como el acoso escolar, para que los alumnos lo conozcan y se conciencien sobre ello», explica el sargento Marino, que ha estado integrado en la XXXI rotación en el Líbano.

En definitiva, se busca que los alumnos se conciencien de la importancia de prevenir muchos de los problemas que pueden marcar su futuro.