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Entrevista a… Alberto Fernández/Tirador Olímpico

«El Ejército hace una gran labor por todos los ciudadanos»

Miguel Renuncio / Madrid

Campeón de Europa, campeón del mundo y, por fin, también campeón olímpico. Alberto Fernández (Madrid, 1983) cumplió el pasado verano un sueño difícil de imaginar cuando era niño. Junto a su compañera Fátima Gálvez, puede presumir de ser el primer español que consigue una medalla de oro en tiro (foso mixto) en unos Juegos Olímpicos.

¿Cómo fueron sus comienzos en este deporte? Mi padre es aficionado al tiro al plato y yo de pequeño siempre iba con él, hasta que un día me dejó disparar, con tan buena fortuna que rompí el plato a la primera. Fue en el Club de Tiro Cantoblanco, en Madrid. Aquello me enganchó tanto que, desde que me saqué el permiso de armas, a los 14 años, no he dejado nunca este deporte. Al principio lo vives como un juego —casi no puedes con la escopeta—, pero así es como me inicié yo en el tiro al plato.

¿Qué es lo que hace que la gente se aficione a este deporte? El tiro parece fácil pero no lo es, porque tienes que coordinar la vista con el movimiento del dedo y de los brazos, calcular la velocidad y la trayectoria del plato… La gente se pica porque al principio es: «¡Uy, casi!», «¡Uy, casi!». Y luego, cuando le das, quieres otro y otro y otro. Engancha muchísimo. Yo lo veo en la escuela de tiro que tengo, donde vienen personas que acaban de sacarse el permiso de armas y ya el primer día se van con el “veneno”, como digo yo.

¿De pequeño soñó alguna vez con llegar a la élite mundial? Es curioso, porque un amigo mío y yo nos clasificamos un año, en categoría júnior, para el Campeonato del Mundo que se celebraba en Granada, y uno de los componentes del equipo español, en categoría sénior, ganó el Campeonato. Mi amigo y yo nos dijimos el uno al otro que sería un sueño conseguir eso algún día. Pues bien, al año siguiente volvimos a clasificarnos —él en júnior y yo en sénior, porque soy dos años mayor que él—, fuimos a Chipre y allí gané mi primer Campeonato del Mundo.

Luego vendrían muchos otros títulos, nacionales e internacionales, pero el oro olímpico se le resistió hasta el año pasado, cuando lo consiguió en compañía de Fátima Gálvez. ¿Qué ha supuesto esa medalla para usted? Ha sido un reconocimiento a todos estos años de trabajo, dedicación y pasión por el tiro, y ha proporcionado a este deporte una mayor repercusión mediática. Sin duda, ha supuesto una gran alegría, porque ha sido la medalla de los tiradores de España, de los clubs de tiro, de las federaciones, de las armerías y de todas aquellas personas relacionadas con este deporte que se han sentido identificadas cuando hemos salido en los medios de comunicación.

La de Tokio fue una final de muy alto nivel. ¿Cómo la vivió? Todos los deportistas que van a unos Juegos Olímpicos son muy buenos. Allí estábamos los mejores de cada país y llevábamos cinco años preparándonos para esa competición. En la final nos enfrentamos al equipo de San Marino, formado por Alessandra Perilli y Gian Marco Berti, dos tirados muy reconocidos a nivel internacional, y no puedes perder la concentración en ningún momento, porque un plato es lo que te hace ganar o perder. Y así fue, ganamos por un plato (41-40).

Además, hacía mucho calor y la humedad era muy alta… El calor, la humedad, la diferencia horaria… Todo suma, pero el deportista tiene que estar por encima de eso. Nosotros nos preparamos para tirar en cualquier circunstancia, así que no hay excusas. Además, las condiciones eran iguales para todos los que competíamos allí.

¿Qué destacarías de Fátima Gálvez? Es una persona como yo, muy constante, que pone mucha pasión y mucho interés en lo que hace. Ella lo da todo por el tiro y hacemos muy buen equipo.

Un deportista de élite tiene que controlar los aspectos técnicos y físicos, pero también los mentales. ¿Qué importancia tienen estos últimos? Yo siempre he prestado mucha atención a la parte técnica y física, pero ahora, después de tantos años, doy más importancia a la parte psicológica. Sobre todo, desde que vine de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Tu estado mental es el que acaba decidiendo la competición, porque todo depende de cómo estés de ánimo, de si sabes gestionar los nervios… Antes no le daba tanta importancia. Sin embargo, ahora que ya tengo controlada la parte técnica y física, intento perfeccionar la parte mental.

¿Ha notado un mayor interés por el tiro a raíz de su éxito en los Juegos Olímpicos? Ya llevaba tiempo notando mayor interés por este deporte, sobre todo en personas que lo conocían a través de familiares o amigos. En cambio, ahora viene gente que no conoce el tiro ni tiene a ningún familiar o amigo que lo practique. Son personas que vienen por su cuenta, y eso es muy interesante para nosotros.

¿Qué tal está yendo la temporada? El principal reto que tenemos este año es el Campeonato del Mundo de Croacia, entre septiembre y octubre, donde se van a poner en juego algunas plazas para las próximas Olimpiadas. Mientras tanto, hemos disputado ya tres Copas del Mundo, en Chipre, Perú e Italia. En Perú he tenido la fortuna de ganar dos oros (uno individual y otro junto a Fátima) y una plata (con el equipo masculino), mientras que en Italia he ganado un oro (junto a Fátima). De momento, la temporada está yendo muy bien. La siguiente Copa del Mundo es en Azerbaiyán y luego tenemos los Juegos Mediterráneos, en Argelia, y el Campeonato de Europa, en Chipre.

¿Ha tenido alguna relación con el mundo militar a lo largo de su carrera deportiva? Conozco a muchos tiradores militares y tengo mucha amistad con el equipo de la Guardia Real. Todos los años me invitan a tirar con ellos.

¿Cuál es su opinión sobre el Ejército de Tierra? Tengo una opinión muy buena y creo que todos deberíamos valorar mucho más el trabajo que realiza, porque, al final, el Ejército está ahí para defendernos y hace una gran labor por todos los ciudadanos.

CONOCER A… SOLDADO FERNÁNDEZ

«El kárate aporta equilibrio entre cuerpo y mente»

Ana Vercher / Madrid

Su entrada en el mundo del kárate, con apenas seis años, se presumía algo puntual, más por interés de su madre que por el suyo propio. Ahora, 18 años después, la soldado Fernández —actualmente destinada en el Batallón III del Regimiento de Transmisiones nº 21, en Castrillo del Val (Burgos)— es cinturón negro segundo dan, bronce en el Campeonato de España de 2021 —tanto en la modalidad individual como por equipos— y medalla de oro sénior en los Campeonatos de Castilla y León de 2021 y 2022.

Soldado Fernández

Y es que el kárate ha ido conquistando poco a poco a esta leonesa, desde aquel 2004 en el que lo practicó por primera vez en las escuelas municipales de Villaquilambre (León). «La disciplina, los valores que inculca y el estado de forma que te ayuda a conseguir son algunas de las cosas que más me gustan de este deporte», apunta la soldado Fernández.

Así, poco a poco, fue pasando de nivel, alcanzando nuevos cinturones e introduciéndose en el mundo de la competición, hasta que se subió a su primer pódium en 2013, cuando consiguió el bronce en el Campeonato de España cadete. Tras este, llegaron muchos más: bronce en los Campeonatos de España de 2014, 2016, 2017 y 2018 —en su correspondiente categoría—, oro sub-21 y bronce sénior en la Final de la Liga Nacional de 2017, 2018 y 2019.

Gracias a cada uno de estos torneos, la soldado fue adquiriendo veteranía hasta, finalmente, lograr uno de sus sueños: participar en la 46ª edición del Campeonato Europeo de Kárate, celebrado en Aalborg (Dinamarca) en 2019. «No conseguí medalla pero fue una experiencia increíble. Siempre quise poder acudir junto a la Selección española a una cita deportiva de este nivel y lo he hecho», señala Fernández.

Pero esto no sería lo único que marcase ese 2019, un año que, sin duda, no olvidará. También fue entonces cuando decidió orientar su carrera profesional a la milicia, y atravesar las puertas del Centro de Formación de Tropa nº 2, en San Fernando (Cádiz). Sin duda, un salto de fe, porque desconocía completamente el mundo castrense, aunque desde siempre había sentido la vocación. Hoy, con varios años de servicio a sus espaldas, sigue manteniendo que, «aunque ha sido un camino duro, fue la opción correcta», e incluso no descarta tratar de promocionar a la Escala de Suboficiales.

En este sentido, en el trabajo constante y sacrificado, el ámbito militar y el deportivo se parecen y se complementan. «El kárate me ayuda a estar en buena forma y eso ha sido un extra a la hora de la preparación física que exige el ser militar, potenciando además mi coordinación y concentración, y enseñándome a manejar las situaciones y sobrellevar las adversidades», comenta la leonesa.

La soldado Fernández lleva muchas horas de esfuerzo y entrenamiento acumuladas para llegar hasta donde se encuentra ahora mismo, porque «no es solo un deporte de brazos o piernas, sino una disciplina completa que comprende el aspecto físico y mental». Ese es precisamente otro de los puntos que más destaca sobre este arte marcial: «El kárate aporta equilibrio entre cuerpo y mente».

El Ejército siempre ha apoyado su trayectoria deportiva, y el hecho de que el entrenamiento físico sea parte de su trabajo diario ha sido una ventaja. A ello se suman las dos tardes a la semana que dedica al kárate en exclusiva, así como el tiempo que la soldado emplea en seguir preparándose en solitario y acudir a los diferentes campeonatos en los que participa.

Su brillante palmarés ha hecho que, a pesar de que el kárate no es considerado un deporte militar, el Ejército la haya designado como “deportista militar destacada” en este 2022. Porque representar a España en el deporte también es un servicio a la Patria. Un reconocimiento que supone una gran ayuda a la hora de compatibilizar el trabajo con la competición y que incluye la posibilidad de optar a becas para sufragar algunos gastos, como material deportivo o inscripciones.

En cuanto al futuro, «la temporada de este año ha terminado, pero quiero seguir entrenando y avanzando a nivel técnico, alcanzar el tercer dan y lo que venga por delante», concluye la soldado Fernández.