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El deporte es mi vida, pero necesito formarme también para el futuro

Texto: Juan Diego Tobajas (Madrid)

Fotos: Sdo. Iván Jiménez y Alf. Silvia González

Ella es la que pone la música en el club donde entrena, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), y los demás bailan al son que la joven taekwondista marca. Como en el tatami. Adriana Cerezo (Alcalá de Henares, 2003) es, después de haber logrado la medalla de plata en los Juegos de Tokio 2020, una de las más firmes candidatas de nuestro país a conseguir el oro en los Juegos Olímpicos de París, que se celebrarán en julio. La deportista española no contempla otra cosa que no sea llegar a lo más alto. Adriana atesora, a pesar de su juventud, suficiente preparación, talento y experiencia para lograr el ansiado metal. Además, es capaz de compatibilizar la dedicación que exige ser un deportista de alto rendimiento con los estudios universitarios.

En Tokio 2020 se estrenó en unos Juegos Olímpicos logrando la medalla de plata con solo 17 años. ¿Cree que llega a París en un momento óptimo para conquistar el oro?

Sí. Cuando me puse en mente ir a Tokio, la pregunta que me hizo Jesús Ramal, mi entrenador, fue si iba a estar preparada para lo que venía; es decir, para ganar. Le contesté que sí. De lo contrario, no quería ir. Luego podía caer en primera ronda o llegar a la final, como así fue. Ahora también estoy preparada para París. Creo que ya estoy en un punto de forma espectacular.

¿Cuáles son las claves de su preparación?

Estar al máximo nivel técnico, táctico y mental e intentar alcanzar un equilibrio. Mi deporte es de enfrentamiento directo, el objetivo no es conseguir la mejor marca como en otros, por ejemplo, el atletismo. El más rápido o el más fuerte no tiene por qué ser el mejor. Hay que ser capaz de conciliar todo. Cuando llegue el momento tendré que estar lo más equilibrada posible para agarrar esa medalla de oro.

¿Y si no la consigue, sería un fracaso?

Ahora mismo es que ni me lo planteo, siempre apunto a la montaña más alta. La plata de Tokio es hasta ahora el mejor logro deportivo que tengo. Aunque quiero más, no me voy a fustigar si no alcanzo la medalla de oro. Igualmente, si quedo campeona, imagino que querré serlo dos veces, tres… Lo que tengo muy claro también es que no importa tanto lo que quiero obtener sino cómo lo quiero hacer, tener ese sentimiento de que he trabajado para ello y que verdaderamente me lo merezco porque he hecho todo lo posible para estar ahí. Si se quiere ser campeón olímpico, hay que entrenar como un campeón olímpico desde el momento cero y es lo que estoy haciendo.

Fue la primera deportista en conseguir una medalla para España en los Juegos de Tokio 2020. ¿Qué siente representando a tu país?

Es un orgullo brutal. Igual que yo me siento muy representada cuando veo el Mundial de Fútbol en la tele y juega España, o veo sacar a Carolina Marín (bádminton) o a Rafa Nadal (tenis). Al final lo sientes como algo tuyo. Pensar que puedo serlo también para cualquier persona que esté viéndome en los Juegos, es una de las cosas que más ilusión me hace.

¿Cómo conoció el taekwondo?

Mi abuelo era fan de las películas de artes marciales, aquellas de Bruce Lee, Chuck Norris… Las veía con él y luego me ponía a hacer el tonto imitándoles. Me gustaban mucho. Como mis padres no querían que yo empezara tan pequeña, con cuatro años, practicando un deporte «violento», mi abuelo me apuntó a escondidas. Luego les dijo que vinieran a mi primer examen de cinturón. Yo estaba muy seria, súper concentrada. Cuando vieron que no me quería ir de allí, que era feliz, se convirtieron desde ese día en mis mejores seguidores.

Alguna vez ha dicho que el mindfulness le ha ayudado mucho. ¿Cómo funciona?

Yo empecé a practicar mindfulness sobre el año 2018. Me lo recomendó mi entrenador. Lo probé y luego participé en un campeonato en el que lo veía todo, o sea, cada momento, de una forma diferente, más lúcida. Me ha venido muy bien a nivel de concentración, no solamente en el taekwondo, también en mis estudios. Parar 20 minutos cada día y solo concentrarse en la respiración, olvidándote de los problemas, es como liberar la mente. Yo tengo una aplicación en el móvil con meditaciones guiadas, sonidos relajantes… ¡Me va muy bien!

Siempre me ha gustado mucho lo relacionado con la Policía, el Ejército y la Guardia Civil

Le ayuda el mindfulness y sus conocidos dicen que también el reggaeton, ¿no?

(Risas) Si hubieráis llegado 20 minutos antes tendríamos la música puesta. Puede sonar tanto «El Barrio» como Britney Spears, o el reggaeton, que ponemos bastante. También ayuda.

Además de ser deportista de élite estudia una carrera universitaria, Criminalística. ¿Cómo consigue compatibilizarlo?

Desde pequeñita, si quería practicar taekwondo, mis padres me exigían que respondiese con los estudios. Para venir a entrenar, tenía que haber hecho los deberes y luego aprobar los exámenes. Tiempo después, me llevaba los libros a las concentraciones de los campeonatos. Llegó un punto en el que ya no eran mis padres quienes me obligaban. Me es sencillo llevarme el iPad, abrirlo en el avión y ponerme a estudiar. El deporte es mi vida y me encantaría poderme dedicar siempre a esto, pero necesito un plan B, formarme también para el futuro.

¿Por qué eligió Criminalística?

Siempre me ha gustado mucho todo lo relacionado con la Policía, el Ejército y la Guardia Civil, así que me decanté por una carrera que estaba en esa línea y que podía conciliar con mi dedicación al deporte.

A su edad muchos jóvenes solo están pensando en salir de fiesta los fines de semana. ¿No lo echa de menos?

Al final con la gente que acabas haciendo más vida social es con los compañeros del club. Terminamos de entrenar y nos vamos a cenar o al cine. Es una vida distinta. Cuando tenía 12 años y me iba un mes a Australia a competir era algo que mis compañeros del colegio no podían hacer. He tenido y tengo una vida muy chula que muy poca gente puede disfrutar. La verdad es que no echo nada de menos. Estoy muy contenta.

Para terminar, ¿cómo cree que su experiencia en el taekwondo y su éxito deportivo pueden inspirar y motivar a otros jóvenes?

Creo que las motivaciones no dependen únicamente de ser un deportista del alto rendimiento. Yo soy deportista, pero también estudio y eso hay que mostrarlo. Habrá algunas personas que no quieran ser deportistas de alto rendimiento, pero a lo mejor sí quieren ir dos o tres días a la semana al gimnasio, y lo dejan porque están con los estudios o simplemente no van. Y sí se puede. Creo que mi ejemplo vale, y no solo el mío. Muchísimos deportistas, medallistas olímpicos, tienen carreras universitarias. Por ejemplo, la atleta Susana Rodríguez Gacio, medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio, es médico. Hay un montón de historias que creo que hay que enseñar para que la gente sea consciente de que todo el mundo puede hacer deporte y compatibilizarlo con cualquier otra actividad.

Entrevista al… Coronel Hayder Khadir Shehitan

Jefe del I Batallón de las Fuerzas iraquíes de Operaciones Especiales

Coronel, gracias por recibirnos. ¿Qué valoración hace sobre esta colaboración?

No puedo hacer otra cosa que estar agradecido por el apoyo y la rápida respuesta que se dio por parte de España en cuanto mi Gobierno solicitó esta colaboración. Al principio, este Batallón no conocía muy bien a los españoles, ni su manera de trabajar, la formación o los protocolos que emplean, porque hasta ese momento, en el pasado, nosotros nos habíamos instruido con el Ejército de Estados Unidos. Pero, desde el primer día que empezamos a trabajar con ellos, queríamos ser una única unidad, sin diferenciar entre instructores y alumnos. Lo estamos logrando, porque están integrados con nosotros. Necesitamos este trabajo conjunto porque nos ayudan a planear y nos dan consejos para poder llevar a cabo nuestras operaciones con éxito.

¿Cómo es el día a día?

Evidentemente, somos militares, de Operaciones Especiales, y nuestra forma de trabajo es a través de reuniones, coordinar la instrucción, hablar para mejorar las capacidades de nuestro Batallón e intercambiar la información. A día de hoy, lo hemos conseguido y actuamos como una sola unidad.

Ya llevan varios años trabajando conjuntamente…

Sí, y hay dos cosas que quiero destacar de los españoles, y sobre todo de sus capacidades, que nos han venido de maravilla. Una es el K-9, es decir, el trabajo con los perros de policía, y la otra, el planeamiento y los cursos específicos de diferentes especialidades que nos imparten.

Y en el sentido inverso, ¿qué aporta el Ejército iraquí al español?

El conocimiento, la colaboración en temas de inteligencia en nuestro país y la experiencia a la hora de haber participado durante años en la guerra contra el terrorismo yihadista.

Se ha forjado un vínculo.

Sí, porque, además, los españoles son muy cercanos y sociables. Evidentemente, nos entendemos muy bien con ellos, ya que tenemos ciertos parecidos culturales.