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«HE HECHO UN POCO DE TODO, SOY UN SUPERVIVIENTE»

Entrevista a Goyo González, periodista y presentador de televisión.

Texto: Juan Diego Tobajas (Madrid)

Fotos: Luis Livingstone

Con cuatro décadas de trayectoria, Goyo González (Madrid, 1962) es uno de los nombres emblemáticos de los medios de comunicación en España. Desde sus inicios en la radio, hasta consolidarse en programas icónicos de la televisión, Goyo ha demostrado una versatilidad que pocos pueden igualar. Aquí nos habla de sus comienzos, comparte confesiones, anécdotas… y el aprendizaje de la profesión, de la mano de pesos pesados como Jesús Hermida y María Teresa Campos, además de su visión sobre la evolución del mundo de la comunicación. Asimismo, reflexiona sobre el papel del Ejército en la sociedad actual y su relación con los medios, un tema que le interesa mucho, dada su admiración por las Fuerzas Armadas desde muy joven.

Sus primeros pasos profesionales fueron en la radio, trabajando para la Cadena SER. ¿Qué recuerdos tiene de esos años?

Empecé en lo que entonces se llamaba gabinete de estudios de la Cadena SER, lo que viene a ser hoy un máster. Era el único de la radio en el que tú no pagabas, sino que pasabas una serie de pruebas selectivas durísimas compitiendo con otros 1000 chavales, hasta que al final quedaba un grupo en el que se hacía una última prueba, que consistía en una charla con Joaquín Peláez, una persona maravillosa y también una institución en la Cadena SER, que creó el programa de radio «Operación Plus Ultra». Él decidía en esa conversación, entre un grupo de 20 chicos y chicas, quiénes merecían estar en el gabinete de estudios. De allí salieron periodistas radiofónicos tan importantes como Manolo Lama, Paco González o Toni Martínez. Con la carrera universitaria recién terminada, empecé a trabajar en Radio Algeciras. Tengo un gran recuerdo de Carlos Vergara, el director de la cadena, un hombre con un sentido único de la radio comercial que me enseñó muchas de las cosas que me sirvieron para seguir trabajando en esta profesión.

Su carrera en la televisión ha sido igualmente prolífica. Desde su debut con Jesús Hermida en «A mi manera» (TVE) hasta programas como «La ruleta de la fortuna» (Antena 3) o «Huellas de elefante» (Telemadrid).

Mi comienzo en la televisión fue curioso. Yo ya trabajaba en la Cadena SER en Madrid. Al año y pico de estar aquí era verano y estaba solo en la redacción. De repente, sonó un teléfono en la mesa de Iñaki Gabilondo. Lo cogí, muy servicial. Era Terelu Campos, preguntando por José Antonio Naranjo, que lleva trabajando en la SER muchos años. Le dije que era Goyo, y me contestó: «Hombre, Goyo, me ha hablado mi hermana (Carmen Borrego) mucho de ti. Llamo por una prueba que hay mañana para el nuevo programa de Jesús Hermida («A mi manera»). Quedé con José Antonio en que él venía y era para recordarle la hora. ¿Quieres venir también tú?». Y fui con Naranjo. A él no le cogieron, a mí sí y me quedé ese año. En esa tanda estábamos Mariló Montero, María José Sáez —famosa en aquel momento porque fue la que dio la noticia de la liberación de Emiliano Revilla, secuestrado por ETA—, Cristina Morató… Éramos un grupo de gente joven, que por distintos motivos terminamos en aquel programa. Luego he hecho de todo lo mejor posible.

¿Cómo compara el trabajo en radio con el de la televisión? ¿Quiere más a papá o a mamá?

Me gusta mucho la televisión, pero la radio es la que me está dando de comer durante más tiempo. La televisión ha entrado y ha salido de mi vida. He trabajado con Jesús Hermida, M.ª Teresa Campos, en «Pasa la vida» (TVE), con Arturo Fernández, en «La casa de los líos»… La verdad es que he tenido mucha suerte.

¿Aprendió mucho de ellos?

Ya no se hace esa televisión. De Jesús Hermida es del que más aprendí. Luego, María Teresa Campos recogió su testigo uniendo televisión y espectáculo. Concha Velasco también me enseñó mucho del sentido del show y de interpretación en «Encantada de la vida» (Antena 3), durante el año y pico que estuve con ella, algo que me sirvió para mi participación en «La casa de los líos» (Antena 3), con Arturo Fernández.

Y es que además de periodista, ha sido actor e incluso músico…

He hecho de todo un poco, últimamente hasta me dado por pintar, y esa mezcla hace que seas muy versátil o, lo que es lo mismo, un superviviente. Estamos para un roto y un descosido. A mí me llaman mañana para hacer no sé qué, y no se me caen los anillos ni me pongo nervioso. Lo encaro con cierta osadía porque sé que el bagaje que tengo me permitirá hacerlo.

La radio y la televisión han cambiado mucho con la llegada de las nuevas tecnologías. ¿Cómo se ha adaptado a estos cambios?

Estoy en Instagram y quiero abrir una nueva línea de negocio e ingresar dinero, gracias a la publicidad. Poniendo en marcha un podcast, por ejemplo, que me pueda permitir en un futuro también poder vivir de eso. Las redes sociales son otro medio de comunicación. Bien entendidas, hechas con honestidad, son igual de lícitas. El lenguaje y la manera de hacerlo es diferente, tienes que apoyarte en una persona más joven que tú para que te solucione problemas, sobre todo de índole técnico, y te traslade la manera para que esto se pueda entender a través de una la pantalla. A mí me ayuda mi hijo.

Después de tantos años de trayectoria y tocar tantos palos, ¿qué es lo que más le motiva actualmente?

Quiero vivir en una casa que sea un espacio diáfano, eso que llaman ahora loft, con una gran cocina, un dormitorio con cuarto de baño, un estudio para pintar y mi perro. Lo que quiero hacer es cocinar, beber un buen vino, disfrutar de mi perrito y pintar desde por la mañana hasta por la noche. Mientras tanto, voy a seguir apurando y aprovechando lo que surja. Ahora estoy colaborando en el programa «Herrera en COPE», que conduce el hijo de Carlos, Alberto Herrera, de 10.00 a 13.00 horas, con la intención de protagonizar alguna sección en algún momento. Acabamos de arrancar la temporada, con lo cual está todo todavía por hacer.

¿Qué importancia cree que tiene la labor del Ejército en la sociedad actual y cómo ve su relación con los medios de comunicación?

Mi relación con el Ejército es muy peculiar. Era de los pocos chavales de mi edad que estaba como loco por hacer la mili. Cuando fui a comprobar el listado con los destinos, resulta que fui excedente de cupo y no pude ir. Creo que el Ejército está a nuestro servicio, velando por nuestra seguridad y nuestra integridad. En cuanto a la relación del Ejército con los medios de comunicación, en la casa en la que yo trabajo, la COPE, es constante. Siempre hay noticias que el Ejército genera y que damos, tanto sobre las misiones que se desarrollan fuera de España como en el apoyo y las ayudas que el Ejército está dando a la sociedad diariamente, según qué circunstancias: catástrofes naturales, asistencia humanitaria, etc. Creo que los medios de comunicación transmiten cada vez más lo que el Ejército hace por nosotros, y esa relación debe seguir existiendo en los próximos años, sobre todo para que la gente joven conozca y entienda lo que son las Fuerzas Armadas.

SIEMPRE HE SIDO UN CURRANTE

Entrevista a …Adrián Lastra


Texto:  Juan Diego Tobajas / Madrid

Fotos:  Alejandra Ghersi, Telecinco


Este actor que actualmente goza de una gran popularidad, gracias a la televisión y a series como «Velvet» o programas como «El desafío» (Antena 3) y «Bailando con las estrellas» (Telecinco), ha hecho de la humildad y el esfuerzo su bandera. Adrián Lastra (Madrid, 1984) nunca ha aceptado un «no» en un casting como un fracaso, sino como un acicate para seguir trabajando. Se ha formado como los actores norteamericanos de ahora, en interpretación, canto y baile. Aunque ama el teatro, no se le caen los anillos por participar y seguir dando lo máximo de sí en la televisión.

Alguna vez ha mencionado que «Operación Triunfo» supuso una gran inspiración para usted. ¿Qué fue lo que más le impresionó del programa y qué le llevó a decidirle por una carrera en el mundo del espectáculo?

Yo tenía 17 años y estaba un poco perdido. No sabía qué hacer con mi vida. Vi la primera edición del programa y me impactaron muchísimo los participantes: Bisbal, Bustamante, Rosa… Me sentí muy identificado con Bustamante y lo imitaba. Había algo parecido en el timbre de voz, en cómo adornaba las canciones, aunque luego me di cuenta de que estamos muy alejados vocalmente.

Comenzó sus estudios de técnica vocal con Victoria Manso y luego hizo interpretación musical con Patricia Ferro. ¿Cómo influyeron estas maestras en su desarrollo artístico?

Por aquel entonces, estaba estudiando un módulo de grado medio de FP. Tenía una profesora que me escuchó y me dijo que tenía buen oído para la música. Entonces me puso en contacto con una cantante de lírico, una amiga suya, que era Victoria Manso. Con ella empecé a tomar clases de técnica vocal y, a partir de ahí, me entró el gusanillo de cantar. El de actuar me llegó mucho más tarde. Victoria fue la que me dio los primeros consejos, cómo colocar la voz, aprender unas partituras… Estuve con ella nueve meses y después me fui a una escuela de interpretación en Madrid. Patricia era la profesora. Al final del curso se hacía un concierto con todos los alumnos en la sala «Clamores». Allí me subí por primera vez a un escenario. El tema fue «Noelia», de Nino Bravo.

Y mientras, ¿también trabajaba?

La verdad es que he hecho de todo: reponedor en un supermercado, repartidor de publicidad, camarero… Con esos trabajos me pagaba las maquetas de algunas canciones e iba a algunos concursos a los que me presentaba ilusionado como un niño.

Para mí lo más importante es dar todo en cada trabajo, sea teatro, televisión o cine

Empezó su carrera en el teatro musical con «Broadway Millenium» y luego participó en producciones como «Hoy no me puedo levantar» y «Más de cien mentiras». ¿Qué le atrajo del teatro musical y cómo ha sido su experiencia?

Es un mundo muy sacrificado. Son funciones de una duración muy larga, tres horas. Del género musical, me llamó la atención que abarca tres disciplinas: el canto, la interpretación y el baile. Cuando a mí, hoy por hoy, me proponen hacer teatro musical, digo que sí, aunque yo sea una cara conocida y gane menos dinero que en la televisión o en el cine. Siempre estaré ligado al teatro musical, es mi esencia, mis raíces.

Su carrera ha sido versátil, ha trabajado en el teatro, en la televisión y el cine. ¿Cómo ha manejado la transición entre estos medios y cuáles han sido sus mayores desafíos?

Para mí lo más importante es ofrecer mi mejor versión, dar todo en cada trabajo, ya sea en teatro, televisión o cine. Siempre he sido un currante, nunca lo he tenido fácil. En mi primer trabajo como actor y cantante de musicales, me echaron a los 15 días porque decían que era mal actor. Esta vida es complicada, pero yo siempre voy a dar el mil por ciento.

Actualmente goza de mucha popularidad, gracias a programas de entretenimiento como «El desafío» (Antena 3) o «Bailando con las estrellas» (Telecinco). ¿Ser popular ayuda?

 Es cierto que te conoce parte de un público que a lo mejor no va al teatro. La popularidad siempre está bien, los actores trabajamos porque el público nos quiere, si tú no interesas no vas a estar a ningún sitio. Creo que hay que manejar el miedo a hacer un programa de televisión cuando ya se ha trabajado en la industria del cine o del teatro. No pasa nada.

¿Es un hándicap?

La industria ha cambiado muchísimo desde que yo empecé. Hoy está todo muy mezclado debido a las redes sociales. De hecho, ¿cuántas veces vemos en una serie de televisión a gente que es su primera vez haciendo un papel o a personas que han sido conocidas como modelos o creadores de contenido en Instagram y tienen millones de seguidores? Las personas de mi generación debemos perder el miedo a hacer cosas de este tipo. 

Hablando de series y popularidad, ¿qué significó «Velvet» para usted?

Fue el gran empuje de toda mi carrera. Cuando estrenamos la serie hacíamos un 25 % de share en televisión, lo que a día de hoy es prácticamente imposible.

Ha sido nominado al Goya como mejor actor revelación, ha ganado el Premio Ercilla de Teatro, el de la Unión de Actores… ¿Qué significan para usted esos reconocimientos?

Un premio es una palmadita en la espalda de la profesión, pero ya está, lo único que te da es un espacio en tu casa o en la de tus padres, como en mi caso, con los pocos premios que tengo. Pero no te van a proporcionar trabajo, lo que te da el trabajo es lo que tú hagas durante toda tu carrera. Esto es una carrera de fondo. Puedes tener diez años muy buenos pero, de repente, empiezas a ser olvidado por el público. Hay que aprovechar cualquier oportunidad.

¿Ahora en qué está trabajando?

Voy a participar en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con la obra «Medusa», en la que interpreto a Perseo. Es la primera vez que se cuenta la historia de Medusa de una forma que la gente no conoce: ¿por qué Medusa es cómo es, qué razones tiene, quién la ha hecho así? El elenco está encabezado por Victoria Abril como Medusa, con un gran cuerpo de bailarines y el Coro de Cámara de Extremadura, que es impresionante. La obra es una gran apuesta de Mérida. Tenía muchas ganas de volver al teatro, de ponerme con un texto, de estudiar, de ensayar, de equivocarme y equivocarme hasta dar con la tecla correcta. Después de Mérida iremos al Festival de Sagunto. Luego, desde el 24 de septiembre hasta el 19 de enero, vuelvo al género musical y a cantar con «Grease». 12 semanas en las que trabajaré con un elenco maravilloso de gente joven a la que conozco desde que tenían 13 y 14 años. Ahora los ves con 21 años haciendo lo que hacen en el escenario y es increíble. Me da mucho miedo y respeto. Tengo que estar a la altura de estos chavales. 

Durante su trayectoria se ha enfrentado a muchos rechazos en las pruebas de casting a las que se ha presentado. ¿Qué consejo le daría a los jóvenes que están luchando por abrirse camino en este mundo tan difícil?

Yo les diría: «Ten perseverancia, sé muy luchador, esto es muy duro; frustrante en muchos momentos. Te pueden dar el “sí”, pero la mayoría de las veces es un “no”. Tienes que levantarte, volver a ponerte las zapatillas y seguir corriendo. Que nadie acabe con el sueño de dedicarte a un mundo donde quieres expresar emociones y volver a ser un niño. No de ganar dinero, porque si quieres ganar dinero no te dediques a ser artista».

¿Cómo equilibra una profesión tan exigente con su vida personal?

La verdad es que yo cambio muy rápido el chip, o sea, sé que el nombre o el personaje de Adrián Lastra solo existe cuando trabaja o cuando tiene alguna alfombra roja. Cuando termino aparece otra vez «Adri». No me cuesta volver a mi realidad porque sé que estoy viviendo una burbuja. Si no tuviese el apoyo de mis padres, de mi pareja o de mis amigos, la verdad es que me hubiese venido abajo hace muchísimo tiempo.

Usted pertenece a una generación que ya no hizo el servicio militar. ¿Con qué valores del Ejército se identifica?

Principalmente, con la constancia y la disciplina. Creo que si no hubiera sido constante y disciplinado en mi trabajo no hubiera llegado a donde estoy.