«Nunca se olvidará el sacrificio de los soldados del contingente español desplegado aquí, dando su vida por el mantenimiento de la paz en este país. Es el mayor gesto de ayuda que un país puede recibir»; con estas palabras, dichas en la reunión previa al acto conmemorativo que tuvo lugar en Mostar, la ministra de Defensa de Bosnia-Herzegovina, Marina Pendes, quiso agradecer a España el esfuerzo realizado por los distintos contingentes durante los veintiséis años de misión de las Fuerzas Armadas españolas en su país. Estas palabras se enmarcaron en los actos conmemorativos, organizados por el Estado Mayor de la Defensa, en Sarajevo y Mostar, los días 18 y 19 de junio respectivamente, para honrar la memoria de todos los españoles fallecidos en misiones en el exterior, tras cumplirse25 años desde que los primeros soldados, bajo Bandera de Naciones Unidas, dejaron todo su esfuerzo y sus vidas en estas tierras.


La delegación militar española (compuesta por personal del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y la Guardia Civil) estuvo encabezada por el general González-Valerio, jefe de la División “Castillejos”, en representación del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general de ejército, Alejandre.
En Sarajevo, un nombre de ciudad que se hizo mito durante los años de asedio, y donde todavía sirven a la misión “Althea” de la Fuerza Europea (EUFOR, en inglés) militares españoles, tuvo lugar el primer acto. En “Camp Butmir”, ante el Monolito por los fallecidos de las Fuerzas Armadas españolas —una vez recibida la delegación por el jefe de EUFOR, general Martin Dorfer—, se depositó una corona de flores en recuerdo de todos los que dieron su vida por España en misiones en el exterior, y en eterno agradecimiento a todas sus familias. Esta corona fue depositada por el embajador de España en Bosnia-Herzegovina, José María Valdemoro, que estuvo presente en todos los actos, encabezando la delegación española, y el general González-Valerio.



Al día siguiente tuvo lugar la ceremonia en Mostar. No podía elegirse otro lugar más emblemático que la plaza de España, en el corazón de Mostar, y que lleva un nombre que todos los mostareños guardan en su corazón. Lo dijo con palabras sinceras su alcalde, Ljubo Beslic, durante la reunión previa al acto: «Hace 25 años los ciudadanos de Mostar tenían una lejana idea de ese gran país llamado España, porque los contactos y la información eran escasos; hasta que empezaron a llegar los efectivos españoles, y ahora me encuentro en situación de agradecer y elogiar máximamente a todo el personal militar español desplegado aquí, en Mostar, por haber creado una imagen de España extraordinaria. Ellos fueron una gran representación de España, haciendo un trabajo profesional, que ayudaron tanto a esta ciudad y a todos sus ciudadanos; y quisiera agradecer muchísimo a todas las familias de los desgraciadamente fallecidos en el mantenimiento de la paz. No lo digo por cortesía, les prometo. Fueron unos tiempos extremadamente complicados para mantener la neutralidad, con el deseo de ayudar a todos los pueblos. Los españoles pueden estar orgullosos».
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El homenaje a los fallecidos, bajo un cielo triste y una lluvia suave, también rememoraba a aquellos que se fueron cumpliendo con su deber en misiones. En el Monolito aparecen tallados sobre mármol los nombres de aquellos que dejaron su vida por la paz de Bosnia-Herzegovina, que siempre estarán en nuestra memoria y que no hay día que no se les recuerde, a ellos y a sus familiares, que tanto han dado. En palabras del general González-Valerio: «España mandó a sus soldados con la misión de ayudar al pueblo de Bosnia-Herzegovina, que vivía en una horrible guerra civil; para ellos fue el esfuerzo principal que dedicaron nuestros soldados con compromiso, coraje, imparcialidad y profesionalidad; esto creó un vínculo que todavía perdura, perdura tanto como el tributo de 23 militares y un intérprete españoles fallecidos en estas tierras en el cumplimiento de su misión».
Ese día formaban en la plaza de España jóvenes soldados españoles, algunos de los cuales no habían nacido cuando el primer militar español puso su pie en este país para trabajar en nombre de la paz y la libertad. Llegaron en un Hércules del Ejército del Aire, una sección del Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey” nº 1 (con sede en Madrid) y la Unidad de Música de la Fuerza Logística Operativa (con sede en La Coruña). Estos militares, que son depositarios del trabajo, del esfuerzo y de la dureza de aquella misión, pronto se dieron cuenta, formando en las calles de Mostar y paseando por la ciudad vieja, del cariño que se ganaron los 45.000 que les precedieron, luchando por la paz y dejando, 24 de ellos, sus vidas en sus calles.
EL RECUERDO MÁS DURADERO
A mediados de junio, el JEME, general de ejército Varela, tuvo una audiencia con una representación de familiares de los militares que fallecieron en Bosnia-Herzegovina. A todos ellos se les entregó un ejemplar dedicado del libro Misión: Bosnia. La ruta de los españoles. A quienes no pudieron asistir, se les hará llegar. Este libro —elaborado por el DECET e impreso por el Ministerio de Defensa— quiere rendir el merecido tributo a todos los que pasaron por el país balcánico, y a sus familiares, que esperaron un regreso que en ocasiones no se produjo, dejando también vidas rotas lejos del país en guerra.
Norberto Ruiz Lima / Sarajevo y Mostar (B-H)
Fotografías: Iván Jiménez (DECET)




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