Texto: Norberto Ruiz Lima
Madrid Fotos: DECET
La historia, a veces, se reduce al recitado de fechas y a fríos datos asociadas a ellas; pero, la memoria abarca otro tipo de momentos que, recogidos por la tradición oral o escrita, forjan la trama muchas veces escondida de las naciones. Esa África que guarda a Mali, como un mosaico, ha estado llena de momentos que fueron forjando, durante más de 11 años, los soldados españoles que sirvieron en la misión EUTM (European Union Training Mission).
A petición del gobierno de Mali y sobre la base de las Resoluciones de Naciones Unidas, en particular la Resolución 2085 de su Consejo de Seguridad, un 18 de febrero del año 2013, comienza la misión de entrenamiento de la Unión Europea con el mandato de ayudar a las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa) a restablecer su capacidad de defensa, mediante la provisión de adiestramiento, asesoramiento y asistencia militar. La misión se basaba en preparar a las fuerzas malienses para que fueran capaces de llevar a cabo operaciones militares con el objetivo de restablecer la integridad territorial y reducir la amenaza que planteaban los grupos terroristas. Sin olvidar el apoyo prestado a los cinco países del Sahel Fuerza Conjunta (Burkina-Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger) en relación con el asesoramiento y formación a sus respectivos sectores de defensa.
El paso del tiempo convenció de la necesidad de ampliar el mandato inicial. Hasta cinco mandatos ha tenido la misión. Los estados miembros de la Unión Europea decidieron no prolongar el 5.º mandato de la misión EUTM Mali más allá del 18 de mayo de este año tras la revisión estratégica de la situación y las consultas realizadas a las autoridades malienses. De esta forma llega a su fin una misión que fue capaz de conseguir aunar los esfuerzos de hasta 23 países europeos, toda una apuesta contra el mito babélico que los componentes de la EUTM Mali desmontaban día a día, probando que aquellos que quieren entenderse, con voluntad, siempre lo consiguen.

En estos últimos tiempos la misión ha estado liderada por España, una Bandera que los ciudadanos malienses conocen bien porque han visto sus vehículos recorrer el río Níger, de norte a sur a diario, apoyando su estabilidad y seguridad; ya fuera en Bamako, Koulikoro o Sevaré. La misión requirió muchos sacrificios y quien lo vivió lo sabe; dos de sus soldados pagaron el precio más alto que se puede pagar por la paz y la estabilidad de Mali y por sus ciudadanos; el brigada del Ejército de Portugal Fernando Paiva Benido y el cabo de Infantería de Marina de la Armada Antonio Carrero Jiménez, cuyo recuerdo imborrable permanecerá escrito sobre mármol en la memoria de las Fuerzas Armadas españolas, murieron en aquellas lejanas tierras. Ahora son leyenda junto a los 8500 soldados españoles que sirvieron en la misión de Mali con un vínculo común que sigue vivo.
Este vínculo viene desde mucho tiempo atrás, anudándose entre historia y leyenda, realidad y mito. España lleva más de siete siglos entrelazando su historia con la de Mali. Siete siglos de leyenda maliense; no obstante, la biblioteca de Kati en Tombuctú es la del jurista Alí ben Ziyad al Quti, descendiente de Witiza, antes ubicada en Toledo (1468); tampoco olvidan que el almeriense Diego de Guevara, Yuder Pachá, al mando de 6000 soldados, muchos de ellos moriscos españoles e incluso veteranos de los Tercios, conquista la curva del Níger en 1591, donde muchos se afincaron casándose con mujeres Songhai, creando una nueva etnia denominada Arma (palabra muy castellana) descendientes de todos aquellos soldados que llegaron de la península ibérica. Y ahí siguen latiendo su sangre y su vida.
Ahora todos ellos son leyenda, como lo son los más de 8500 soldados españoles que sirvieron en la misión europea de EUTM en Mali.


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