Todas las entradas por Ejército de Tierra

Blog oficial del Ejército de Tierra

CONOCER A… CAPITÁN FERNÁNDEZ

Las misiones del Ejército en el exterior suelen ser duraderas y los militares buscan diferentes maneras de pasar el tiempo libre que les queda. El capitán Fernández aprovechó uno de esos momentos, durante su segundo despliegue en Líbano, en 2016, para releer las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Y de ahí surgió la inspiración que dio origen a una de sus composiciones más exitosas.

El pasado 26 de marzo, gracias a Jorge Rodríguez Morata, director del Coro de Cámara de Granada —ciudad donde reside—, se estrenó Miserere mei Deus, una obra de seis movimientos, para coral a cuatro voces, con acompañamiento de piano, oboe y flauta, basada en la leyenda del escritor sevillano que lleva este título.

Durante la puesta en escena, en la iglesia de San Agustín de Granada, se recitaron algunos de los textos que inspiraron la obra musical. El éxito fue tal que incluso tuvo repercusión en los medios de comunicación de la zona y le solicitaron la composición de una trilogía de canciones de corte popular en homenaje al guitarrista y compositor granadino Ángel Barrios.

La vida de este militar, destinado en la Jefatura del Mando de Adiestramiento y Doctrina, ha estado ligada siempre a la música. Siendo el menor de seis hermanos, quiso seguir los pasos de la mayor, que ya tocaba el piano, hasta que poco a poco fue abriéndose paso en esta faceta artística. «Mi padre, que también era militar, tenía la ilusión de que alguno siguiéramos la trayectoria musical de mi hermana, y me llevaron a hacer las pruebas en el conservatorio», recuerda el capitán.

Lo que empezó cuando era un niño de apenas seis años, pronto fue tomando fuerza. Además de su especialidad, que es el clarinete, estudió piano, y también fueron llegando las primeras composiciones.

Diplomado en Óptica y Optometría por la Universidad de Granada, en 2004 comenzó a dirigir la banda de música de La Malahá (Granada), e impartió clases de solfeo e instrumento a sus integrantes durante los dos años que estuvo al frente. Como tenor ha colaborado con diferentes agrupaciones e, incluso, estuvo en el Certamen Internacional de Música de Middelburg (Países Bajos), en 2018, con un repertorio musical del Renacimiento español. «Fue una experiencia impresionante, porque interpretamos una música bastante desconocida, por lo que el público holandés fue muy receptivo», añade.

Y entre sus sueños, no le faltan retos en el mundo musical, como el de realizar una sinfonía, su máxima aspiración actualmente.

La música es su forma de vida y, mientras llegan proyectos nuevos, disfruta de una faceta que comparte en familia. Le acompañan su mujer, como cantante, y también sus hijas, de 12 y 9 años, la mayor con la flauta y la menor con el violín. Juntos forman su propia agrupación y no dudan en amenizar sus encuentros y reuniones. Y es que el capitán es capaz de recrear una leyenda, pero también de hacer sonar su música para que acompañe a la vida real.

ENTREVISTA A… MARCUS COOPER WALZ/PIRAGÜISTA

«El piragüismo es el deporte que  más medallas ha dado a España»

Marcus Cooper Walz (Ox-ford, 1994) es un deportista de sangre inglesa, pero de corazón español. Conocido por sus compañeros como Iceman (Hombre de Hielo), por su serenidad ante las competiciones, logró su primer oro en unos Juegos Olímpicos en Río de Janeiro,  en K1, en 2016. En los siguientes celebrados en Tokio alcanzó, junto a su equipo, integrado también por Carlos Arévalo, Saúl Craviotto y Rodrigo Germade, la medalla de plata para el K4. A comienzos del mes de agosto, los cuatro deportistas se proclamaban campeones del mundo en esta categoría durante los Mundiales disputados en Halifax (Canadá). Esto les posiciona como uno de los favoritos de cara a la próxima gran cita para el piragüismo español: los Juegos Olímpicos de 2024, en París.

El equipo formado por Marcus Cooper Walz, Saúl Craviotto, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade (de izquierda a derecha) consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

En 2022 no se celebran Juegos Olímpicos, pero nadie se baja de la piragua… Cada año que no hay Olimpiadas, el mayor objetivo de la temporada es el Campeona-to del Mundo, que, en esta ocasión, se ha celebrado del 3 al 7 de agosto en Canadá. Además, el año que viene es clasificatorio, porque es el anterior a los Juegos. Mi pro-pósito, de cara a 2024, es tratar de conseguir dos medallas en las mismas Olimpiadas: una en K4 (cuatro integrantes en el equipo) y otra en K2 (formado por dos deportistas).

Acaban de proclamarse, nuevamente, campeones del mundo. ¿Mucha dedicación y esfuerzo para lograr cada triunfo? Hay una parte importante de sacrificio, incluso de pasar muchos ratos fuera de casa. En el de-porte profesional tienes que estar las 24 horas cuidándote para llegar en las mejores condiciones. Me apoyo en una mentalidad muy fuerte, de superación, de intentar buscar los límites. Intento aprovechar la vida, y ver hasta dónde soy capaz de llegar.

Sus propios compañeros le han bautizado como Iceman… Suelo tener la mente fría. Cumplo con mi palabra y, ante las competiciones, ni me pongo nervioso ni me altero.

¿Cómo fueron sus orígenes en el piragüismo? Tuvo mucho que ver Mallorca, donde crecí, al vivir cerca del mar. Siempre me han gustado los entornos acuáticos. Un amigo me habló de este deporte y me encantó desde el principio, no solo por el ambiente en el que se desarrolla, sino porque además es muy exigente. Desde pequeño siempre quise hacer algún deporte que me pusiera en forma y este, en todos los aspectos, encajaba con mis gustos. Previamente había probado baloncesto y fútbol.

Decidió subirse a la piragua, y dejar a un lado otros deportes… Después de todos estos años, ¿cómo valora aquella decisión? Si en el piragüismo ya he llegado a lo más alto, imagínate que hubiera logrado esto mismo en el fútbol. Aun así, el piragüismo es el deporte por excelencia. En Tokio y Río de Janeiro fue el que más medallas trajo de vuelta a España.

De todos los triunfos logrados hasta el momento, ¿cuál destacaría como el más significativo? En mi casa hay tres medallas que guardo en mi habitación de una manera especial: las dos medallas olímpicas y la primera, de bronce, que conseguí en piragüismo, en un campeo-nato autonómico en Baleares. Muy especial fue la de Tokio, tras un año duro por la pandemia, entre otros factores. El hecho de haber compartido el resultado en equipo lo hace especial.

¿Qué supone compartir equipo con Carlos Arévalo, Saúl Craviotto y Rodrigo Germade? No me gusta llamarlo suerte, pero hemos encajado tremenda-mente bien. Los cuatro tenemos el mismo nivel deportivo, pero también humano. Esto ayuda en el entrenamiento y, también, en la competición. A ello se añade disponer de un gran entrenador, como es Miguel García.

A menudo imparte charlas, especial-mente en Baleares. ¿Por qué es importante transmitir los valores del deporte? Más que valores deportivos, yo creo que son valores humanos que tenemos todos y que, en un momento u otro, los vamos desarrollando. El deporte saca lo mejor de esos valores e, incluso, nos enseña a desechar los aspectos más negativos. Son cosas útiles que sirven para la vida, da igual que seas deportista, que seas estudiante o empresario. Por tanto, me siento muy a gusto hablando de esos valores a los demás.

En su perfil de Instagram se puede leer en una publicación: No hay un solo valor que no compartamos los deportistas con nuestro Ejército… Marcarse un objetivo ambicioso, trabajar duro para ello, apoyarse en el equipo, la disciplina, la organización e, incluso, tener presión en determinados momentos. En el ámbito militar es así, hay que tomar decisiones en momentos delicados. Los militares y los deportistas tenemos mucho en común.