Todas las entradas por Ejército de Tierra

Blog oficial del Ejército de Tierra

Entrevista a… Manuel Bretón / Presidente de Cáritas Española

La labor de Cáritas es estar cerca de quienes más lo necesitan

Texto: Miguel Renuncio / Madrid

La vida del teniente general Manuel Bretón (Madrid, 1946) ha estado siempre marcada por el espíritu de servicio, desde sus primeros años como piloto de helicópteros en el Sáhara hasta su pase a la reserva como jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina. Y esa misma vocación de servir a los demás fue lo que le hizo embarcarse en 2017 en un nuevo y apasionante proyecto: la presidencia de Cáritas Española.

¿Por qué quiso ingresar en la Academia General Militar, antes incluso de haber cumplido los 18 años? La verdad es que nunca se me pasó por la cabeza otra cosa que seguir la carrera de mi padre, que fue general de Artillería. Él ha sido siempre un gran ejemplo para mí y para toda mi familia.

Usted fue ayudante de campo y secretario personal de Su Majestad el Rey Juan Carlos I. ¿Qué recuerdos guarda de aquella etapa? Fue una época muy especial, de una riqueza personal y profesional difícil de obtener en cualquier otro destino. Yo acababa de hacer el Curso de Estado Mayor en Alemania y volvía de Hamburgo con mi familia cuando, de repente, recibí una llamada de Zarzuela que cambió totalmente mi carrera. Fueron años de un aprendizaje constante junto a la persona que más me podía enseñar en aquel momento. Tuve una relación personal magnífica con el Rey y estuve a su lado en todo tipo de circunstancias.

Manuel Bretón es, desde hace seis años, el máximo responsable de Cáritas a nivel nacional

¿Cómo ve hoy en día al Ejército de Tierra español? Yo creo que, año tras año, el Ejército ha ido dando un salto hacia adelante en cuanto a capacidades, formación, etc., además de que nuestras misiones internacionales nos han permitido acumular una gran experiencia. Todo ello, sin olvidar que el Ejército sigue atesorando unos valores que son difíciles de encontrar en otros ámbitos de la sociedad. En definitiva, tengo una visión muy optimista sobre su futuro.

En 2013 fue nombrado director de la recién creada Cáritas Castrense. ¿Qué le llevó a involucrarse en este proyecto? Fue un reto más en mi vida, fruto de las circunstancias del momento. Yo tenía la idea de seguir haciendo algo por los demás, de realizar algún tipo de voluntariado, y coincidió que el entonces arzobispo castrense, Juan del Río —fallecido lamentablemente a causa del coronavirus—, quería constituir una nueva Cáritas para complementar la acción de las demás. Entonces, nos pusimos a trabajar junto a Rafael del Río, que era en ese momento el presidente de Cáritas Española, y gracias a Dios hoy podemos decir que es una maravillosa realidad.

¿Le ha ayudado su experiencia militar a la hora de gestionar una organización como Cáritas Española? Por supuesto, pero, si yo he podido aportar algo a Cáritas, lo cierto es que he recibido —y sigo recibiendo— mucho más. Todos los días aprendo de las personas que están a mi alrededor. Es un aprendizaje continuo.

¿Cuál es la principal seña de identidad de Cáritas? Cáritas no es una ONG más, no es un partido político, no es una entidad al uso… Es una parte de la Iglesia que se dedica al servicio de las personas que más sufren la desigualdad y la pobreza. Por eso, nuestra actividad diaria consiste en estar cerca de quienes más lo necesitan. Cáritas Española es una confederación que engloba a 70 Cáritas diocesanas, y estas, a su vez, a 5.400 Cáritas parroquiales repartidas por toda España. Según nuestra última memoria, apoyamos a 2,6 millones de personas, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. En la mayoría de los casos, estas personas reciben ayuda para poder cubrir sus necesidades básicas, pero también ofrecemos programas de empleo, de vivienda, etc. Todo ello, con el objetivo de mejorar la autonomía de las personas más afectadas por la pobreza y la exclusión, que es lo que nos pide el Papa Francisco. El año pasado, con motivo del 75º aniversario de Cáritas Española, tuvimos una audiencia con él en la que pudimos contarle nuestra actividad, y él también nos dio algunas ideas. ¡Sentir la cercanía del Papa es la mejor forma de comenzar cada mañana!

¿Cómo colabora Cáritas Española con las necesidades de otros países? Nosotros formamos parte de Cáritas Internationalis, que es la organización que agrupa a las Cáritas de más de 160 países, y eso nos permite prestar ayuda en situaciones de emergencia casi en cualquier lugar del mundo. Por ejemplo, con motivo del terremoto en Turquía y Siria, hemos canalizado nuestro apoyo a través de las Cáritas de ambos países. Y cuando comenzó la invasión de Ucrania, pusimos en marcha una campaña —que fue un rotundo éxito— para poder contribuir económicamente a la labor que estaban realizando las Cáritas de Ucrania y de los países limítrofes. Además, hasta diciembre del año pasado, en España habíamos atendido a cerca de 6.000 refugiados ucranianos, y más de 10.000 habían recibido ayuda de manera indirecta.

«Nuestros voluntarios son personas que quieren dedicar un tiempo de su vida a ayudar a los demás, y eso es maravilloso»

¿Cuántas personas en situación de exclusión social hay en España? Según datos de la Fundación FOESSA, tras la pandemia y antes del aumento desbocado de la inflación, la exclusión afectaba a 11 millones de personas, un 29% más que en 2018. Asimismo, un informe que hemos presentado recientemente revela que 3 de cada 10 familias en España no cuentan con ingresos suficientes para llevar una vida digna.

¿Qué importancia tienen los voluntarios para Cáritas? La gran riqueza de Cáritas Española es contar con sus más de 73.600 voluntarios, que son el corazón de nuestra organización. Sin ellos, Cáritas no sería posible. Nuestros voluntarios son personas que quieren dedicar un tiempo de su vida a ayudar a los demás, y eso es maravilloso. Su cercanía y su capacidad de escucha hacen que Cáritas sea, como dice el Papa, «la caricia de la Iglesia a su pueblo».

¿De qué otras formas se puede colaborar con Cáritas? Existen muchas posibilidades: donaciones, herencias, etc. La solidaridad de la sociedad española ha estado siempre a la altura de las grandes dificultades que hemos vivido, y nosotros somos testigos privilegiados de esa enorme generosidad

Conocer a… Soldado Vigil

El terremoto de Turquía ha sido mi prueba de fuego

Texto: Elvira Valbuena / Madrid

En 2019, el soldado Vigil, destinado en el Batallón de Helicópteros de Transporte V, de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra, en Colmenar Viejo (Madrid), decidió crear una asociación especializada en la búsqueda de personas.

El soldado Vigil posee un amplio abanico de titulaciones en adiestramiento de perros de rescate y formación de guías caninos tanto en búsqueda y rescate como seguridad y defensa y emergencias. Además, tiene en su haber sendas certificaciones profesionales en adiestramiento e instrucción, y está habilitado como instructor por el Ministerio del Interior. Con este currículum, el soldado Vigil decidió unirse a otros especialistas del gremio que conocía para crear la Unidad de Rescate y Salvamento con Perros (URESAP) España. Así fue como este militar fundó la asociación, dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas, que también preside.

Hoy en día, la URESAP está integrada por 22 miembros de distintos cuerpos de seguridad y emergencias, entre militares, policías, guardias civiles, bomberos y personal del SAMUR-Protección Civil. La unidad cuenta con tres sedes, en Ávila, Madrid y Málaga, lugares donde en determinado momento fueron destinados sus integrantes. Desde entonces hasta hoy, el equipo de URESAP España ha vivido muchas experiencias, pero ninguna de la magnitud de la del pasado mes de febrero en Turquía, a donde siete personas y tres perros se desplazaron para colaborar en las tareas de rescate de las víctimas del terremoto. «En total, fuimos tres guías caninos con sus perros, dos compañeros de drones, un compañero que es sanitario y también bombero, y otro compañero que vino de Sevilla y que tiene otra unidad, pero que trabaja con nosotros cuando se requiere porque nos conocemos desde hace tiempo».

Un olor indescriptible

De aquellos momentos, el soldado Vigil recuerda, impresionado, el olor intenso que desprendía la zona de la catástrofe. «El olor al llegar al pueblo de Adiyaman, al sur de Turquía, era indescriptible. Aquello era un completo desastre, con la gente en la calle, día y noche», señala el militar. «No tuvimos la suerte de encontrar a ninguna persona con vida», añade. «Los dos perros entrenados para detectar supervivientes hacían movimientos extraños, pero no llegaron a marcar ningún punto. A continuación, entrábamos con mi perro, que también está capacitado para encontrar fallecidos, y realizábamos otra pasada, en la que al final localizábamos y confirmábamos que en ese lugar había una persona muerta», se lamenta el soldado, para quien Turquía ha supuesto su «prueba de fuego».

En las operaciones de rescate, la función del soldado Vigil es la de guía canino. «Nuestro proceder es siempre el mismo: trabajamos con el perro y, una vez que hemos terminado, nos ponemos a disposición de los equipos de rescate que estén trabajando en la zona, bomberos o equipos de salvamento, que son los que van a realizar cualquier tarea, para ver si nos necesitan», explica. Si no es así, agrega, «nos hacemos a un lado y, en caso de que haya que colaborar o prestar ayuda en materia sanitaria, como también tenemos conocimientos en este campo, nos ponemos al servicio del equipo de médicos o sanitarios que esté trabajando allí».

Entrenar a un perro de rescate como los tres que fueron a Turquía lleva de año y medio a dos años, asegura el soldado Vigil. La URESAP también ofrece formación a diversos estamentos y a equipos que se lo solicitan. «Ahora, además, estamos trabajando para los ciudadanos interesados en esta especialidad, y estamos preparando formaciones tanto a nivel de unidad como en colaboración con otras unidades de federaciones de montaña, con el fin de empezar a impartir estas formaciones a finales de 2023 o principios de 2024», explica el militar, quien también tiene palabras de agradecimiento para sus compañeros de Colmenar Viejo, que nunca dudan en facilitarle las cosas para que pueda desplazarse a las zonas de catástrofe.