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Un héroe del pueblo para un pueblo de héroes

Se acerca el Día de la Fiesta Nacional. En este día nos gusta recordar hazañas de nuestros soldados españoles, porque su ejemplo vertebra la columna de valores sobre la que se asienta el espíritu de nuestra España, tantas veces castigada y tantas veces gloriosa en la adversidad.

En una noche fría de diciembre de 1868, las monjas de la inclusa de Madrid recogieron a un bebé abandonado en su puerta. El bebé llevaba una nota en la que se pedía que se le bautizase como Eloy Gonzalo, y así lo hicieron las hermanas, que, además, encontraron una mujer que se hiciese cargo de él, al menos hasta la edad de trece años, cuando no pudo seguirle manteniendo. Al cabo de unos años el muchacho acabó, tras alguna incursión no muy exitosa en varios de los oficios de la época, alistándose en el Regimiento de Dragones de Lusitania en 1889. Inclusero y abandonado por la suerte, buscó su sitio en nuestro Ejército.

Eloy Gonzalo, héroe de 'Cascorro', 119 años de su hazaña

Eloy Gonzalo, héroe de ‘Cascorro’, 119 años de su hazaña

Tras ser encarcelado en Valladolid tras amenazar a un oficial que había “intimado en exceso” con su novia, siguió toreando al destino al alistarse para Cuba, lo que eximía de presidio a los convictos por falta leve, arribando a la isla caribeña en diciembre de 1895 y siendo destinado a Camagüey con el Regimiento de Infantería María Cristina nº 63.

El General español Weyler se enfrentaba en Cuba a una “guerra asimétrica”, donde los insurrectos cubanos (mambises) atacaban en pequeños grupos para desaparecer después, por lo que estableció unas posiciones fortificadas, o blocaos, para la defensa de la isla. A uno de esos blocaos, llamado “Cascorro”, acabó llegando el bueno de Eloy.

En la madrugada del 22 de septiembre de 1896, unos 2.500 rebeldes equipados con tres piezas de artillería y abundante caballería atacó la plaza. El oficial al mando, el capitán Neila, sólo tuvo tiempo de enviar un mensajero a pedir refuerzos al cuartel general de Camagüey. La ayuda no llegaba debido a la impracticabilidad del terreno, anegado por las lluvias. El insurgente Máximo Gómez conminó a Neila a rendirse. Esta fue su respuesta: “He admitido al parlamentario que me envía usted porque creí que, habiéndose desvanecido todas vuestras ilusiones de triunfar, y aprovechando la bondad de España, veníais a acogeros al indulto. Nosotros no nos rendiremos nunca, y no me envíen más recado, o haré fuego sobre el emisario”.

Neila decidió un movimiento táctico que sorprendería al enemigo: pagarle con la misma moneda, infiltrando un hombre que incendiase por sorpresa la casa donde se encontraban los primeros asaltantes. Era una tarea suicida, por lo que pidió voluntarios entre la tropa. Eloy no se lo pensó dos veces y se ofreció voluntario, pero pidió que le atasen con una cuerda para que, si moría en el intento, sus compañeros pudiesen recuperar su cadáver de las manos del enemigo.

Salió al anochecer equipado con su fusil, una antorcha y una lata de petróleo. Cumplió su cometido y la casa Miguel Hernández, cuartel general de los mambises fue pasto de las llamas, mientras Eloy abatía rebeldes en buen número, regresando posteriormente a su blocao.

Pero a Eloy Gonzalo la suerte sólo le acompañó en Cascorro. El bravo madrileño acabó muriendo meses después, en un hospital de Matanzas, de una disentería. Por la acción de Cascorro, Eloy Gonzalo recibió la Cruz de Plata al mérito militar y, lo más importante, el reconocimiento del pueblo de Madrid, muy necesitado de héroes y desconocedor de que Madrid, como el resto de España, estaba repleto de ellos.

Si pasáis por el Rastro y os encontráis su figura, sonreídle.

TENDIENDO PUENTES

Cuando todos los puentes que unen las dos riberas de un río son destruidos, cuando todos los puentes que conectan la vida cotidiana ya no existen, cuando el agua vuelve a reclamar sus antiguos dominios y hace el movimiento imposible, hay una unidad del Ejército cuya misión es construir lo destruido y ayudar a  la movilidad de personas y vehículos en el área de responsabilidad que se le asigne, levantando zonas de paso en aquellos lugares en los que el enemigo, una gran catástrofe o unas inundaciones han demolido todos los puentes.

Vídeo ‘Égida 2014’ en Youtube

El Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12 y su Batallón de Pontoneros son capaces de montar un Puente Tablero Flotante (PTF) MAN, que puede soportar hasta 80 toneladas de peso, en menos de 14 de horas de trabajo, empleando los pontones que hagan falta para unir las dos riberas de un río y enlazar lo que fuerzas enemigas o una catástrofe  han roto.

La forma de proceder en operaciones del Batallón de Pontoneros del  Regimiento de Ingenieros número 12,  que cuenta con una compañía de Puentes y otra de Operaciones Anfibias, es la siguiente: primero con buceadores de combate a aseguran la otra ribera, después pasan combatientes con embarcaciones a motor y, una vez asegurada dicha zona, son desplegadas unidades para montar compuertas ; así como vehículos con mayor potencia de fuego para dar toda la seguridad posible al montaje del puente.

Tendiendo puentes 'Égida' 2014

Tendiendo puentes ‘Égida’ 2014

Y, en territorio nacional, cuando la población civil lo necesite, porque el clima, seísmos, inundaciones u otras catástrofes hagan necesarios tender puentes, el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros número 12 estará allí, tal como se le ha visto todos estos años, tendiendo puentes Man o puentes de vanguardia Dornier, en crecidas o en lugares en los que el tiempo se encargó de derribar desgastados puentes.

Actuando como el pasado día 4 de enero en Mozalbarba y en Alfocea cuyas carreteras fueron cortadas por una inundación y consiguieron restablecer el tráfico. O interviniendo en el embalse de Mularroya en apoyo de la Policía Judicial con equipos de perforaciones.

Tendiendo puentes 'Égida' 2014
Tendiendo puentes ‘Égida’ 2014

Si hay unidad capaz de unir riberas distintas de un río, salvar vaguadas y quebradas ése es el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12; cuyo trabajo es tender puentes que unan aquello que otros han cortado para separar.

Tendiendo puentes 'Égida' 2014
Tendiendo puentes ‘Égida’ 2014