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«BOINAS VERDES» EN MOVIMIENTO

El Mando de Operaciones Especiales ha ejecutado el ejercicio «Mobility», con el que se pretenden integrar las capacidades de los equipos operativos de movilidad y lograr mayor interoperabilidad entre todos ellos.

Felipe Pulido / Zaragoza                                                                            Fotografía: Stte. Jesús de los Reyes (DECET)

El mercurio de los termómetros sube, pero, aun así, saben que no pueden detenerse, que cada segundo cuenta. En Operaciones Especiales la movilidad es fundamental para una buena ejecución de la misión. Además del elemento humano, hay que tener en cuenta los medios terrestres, acuáticos o aéreos de los que se dispone y saber cómo actuar ante los diversos escenarios que pudieran presentarse.

El Mando de Operaciones Especiales (MOE), consciente de ello, ha puesto a prueba, una vez más, sus capacidades durante el ejercicio “Mobility”, desarrollado del 6 al 17 de julio, con el Centro de Adiestramiento (CENAD) “San Gregorio” como escenario principal.

El “Mobility” es, junto al “Empecinado”, uno de los dos ejercicios más importantes del MOE. Su objetivo principal es integrar y coordinar a los equipos operativos de movilidad táctica, así como al resto de actores con los que se participa en la ejecución.

El CENAD “San Gregorio” abre un amplio abanico de oportunidades, por sus dimensiones y las posibilidades que ofrece en cuanto a variedad orográfica y condiciones climáticas. «Al estar en un terreno
árido, permite a las unidades adiestrarse para operaciones en las que sean necesarias estas capacidades», asegura el comandante jefe de Planes del “Mobility”.

En esta ocasión, el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) “Valencia” III ha liderado las maniobras. El ejercicio cuenta con dos
fases; una inicial de cross-training, y otra de ejecución de misiones. En la primera, el objetivo es entrenar las destrezas, con diferentes ejercicios de movilidad en ambiente diurno. Más tarde, se desarrolla la segunda fase, en la que tienen que desenvolverse en un ambiente táctico nocturno. «En su ejecución, por el día se desarrolla el planeamiento y por la noche se realizan las acciones», señala el teniente coronel Laíz, director del ejercicio.

FUERZAS DE APOYO
Aunque la misión la realizan los equipos de Operaciones Especiales, en determinados momentos, pueden prestar su ayuda otras unidades. Son las denominadas Fuerzas de Apoyo a Operaciones Especiales (FAOE), que, en esta ocasión, han estado representadas
por una sección de la Bandera “Ortiz de Zarate” III de Paracaidistas.

«Cada vez vivimos con más intensidad las maniobras de este tipo, porque vemos que se avanza y se consiguen procedimientos en común», expone uno de los sargentos, que participa integrado en
las FAOE.

En este sentido, destaca que el objetivo principal de estas fuerzas es apoyar al MOE en las misiones en las que está involucrado. Ejercicios como este les permiten integrar capacidades. «Nosotros al final no dejamos de ser una unidad de Infantería convencional, por lo que nos tenemos que adaptar a los procedimientos que ellos realizan para poder trabajar en conjunto», recalca.

El ejercicio les ayuda a compartir procedimientos de gran utilidad en una misión real

El intercambio es recíproco y aporta un valor añadido a la operación: «Nunca había tenido la oportunidad de participar junto a los paracaidistas como FAOE, por lo que compartir procedimientos es un reto previo a la fase de ejecución», reconoce el capitán jefe de uno de los equipos operativos.

MEDIOS MATERIALES
Durante el ejercicio se han utilizado el Vehículo de Alta Movilidad Táctico (VAMTAC), el Vehículo Medio de Operaciones Especiales (VMOE) y el Vehículo Ligero de Operaciones Especiales (VLOE).

Los vehículos del MOE, por las características de la unidad, no están diseñados para un enfrentamiento directo con medios convencionales, en ellos lo que prima es la movilidad táctica. «Son medios ligeros para poder exfiltrarse y evacuar rápidamente la zona», añade otro de los sargentos.

De este modo, dentro de sus capacidades, el VAMTAC aporta protección a la misión, el VMOE destaca por su elevada potencia de fuego, y el VLOE cuenta con agilidad y puede pasar desapercibido con mayor facilidad.

Durante el ejercicio, las patrullas de combate, formadas por varios equipos de movilidad, se enfrentan a varios incidentes, que se tienen que solventar con fuego y movimiento. «Puede haber heridos, abandono de vehículos y otras circunstancias», expone el capitán jefe de equipo del GOE “Tercio del Ampurdán” IV.

Precisamente, su grupo ha tenido la oportunidad de practicar con tiro real, debido a que tienen despliegues previstos próximamente
en Irak y Afganistán.

LOGRAR LA INTEROPERABILIDAD
El ejercicio “Mobility” surge de la necesidad de integrar a los equipos operativos de movilidad de los diferentes GOE entre sí, para unificar procedimientos y ponerlos en práctica. Con ello se busca lograr la interoperabilidad. «Ese es el embrión», asegura el teniente coronel Laíz.

El fin último es la ejecución en un ambiente táctico, de tal manera que las destrezas que se han practicado se puedan aplicar de la mejor forma posible.

A raíz de eso, se va invitando a otros actores que sirven para aumentar capacidades. «Es un ejercicio muy ambicioso en el que se integran muchas unidades en la ejecución de misiones específicas de Operaciones Especiales», manifiesta el director del Ejercicio.

En esta ocasión, aunque no se ha utilizado el sistema aéreo pilotado de forma remota (RPAS) Orbiter, sí se ha contado con él en el planeamiento del ejercicio.

Los guerrilleros se han adiestrado junto a medios aéreos del Grupo Táctico de Helicópteros

Por su parte, la colaboración con las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra les permiten contemplar otros escenarios posibles. De esta forma, pueden integrar las capacidades terrestres con las aéreas. Este apoyo ha sido aportado por la Unidad Operativa
Aérea de Operaciones Especiales. A ello hay que añadir la colaboración del Ejército del Aire, que apoyó con un avión T-19 al ejercicio. De este modo, se mejora el grado de instrucción y adiestramiento en misiones que supongan la integración de medios aéreos de ala fija y ala rotatoria en las operaciones de patrullas motorizadas.

Asimismo, se han practicado tácticas, técnicas y procedimientos asociados a la integración de medios de ala rotatoria como helitransporte, empleo de procedimientos especiales (como la suspensión o el descenso con cuerda desde una aeronave) o reabastecimiento, entre otras.

EN LA OSCURIDAD

La actuación de los equipos de Operaciones Especiales suele desarrollarse en ambiente nocturno. Sin embargo, los procedimientos tienen que estar adaptados a todo tipo de escenarios. «Nuestro ambiente de actuación, por excelencia, es la noche, pero eso no quiere decir que no se actúe de día, dependiendo de las circunstancias», explica el teniente coronel Laíz. En ese sentido, recalca que es necesario dominar los procedimientos de día para poder ejecutarlos de noche.

EL APOYO DE LA FAOE

La misión, inicialmente, la desarrollan los equipos de Operaciones Especiales. Sin embargo, podrían requerir de algún apoyo dentro de la operación. Es entonces cuando la FAOE interviene como Fuerza de Reacción Rápida (QRF, en sus siglas en inglés). Destaca por su capacidad de responder con gran velocidad ante las situaciones que se estén desarrollando. «Se solicitaría un apoyo al escalón superior y este activaría a la unidad», explica el capitán jefe de uno de los equipos operativos del GOE IV.
Los cometidos de las Fuerzas de Apoyo a Operaciones Especiales van desde la recuperación de una baja, el apoyo a una vía de escape de una zona compleja, la recuperación de vehículos o hasta el ataque a un objetivo secundario. «No tienen un cometido fijo», señala el capitán. Además, su entidad puede variar dependiendo del tipo de intervención y actuar con las capacidades específicas que sean necesarias.

LA LABOR DE LOS TIRADORES

El equipo operativo de movilidad necesita de otros apoyos, como es el caso de los tiradores. Aunque su papel pudiera parecer similar al de otras unidades, no es así. La capacidad de operar cambia: «Influye el grado de aislamiento al que se somete, puesto que la operación normalmente no es un frente con apoyo de fuerzas propias, sino que el binomio puede asumir una misión aislada», asegura un cabo tirador del GOE III. A ello hay que añadir la hostilidad del propio escenario, que implica mayor grado de tensión.
En el caso de los tiradores, también existe una especialización dentro de los equipos, pudiendo ser en agua, montaña o movilidad. «Participar en el “Mobility” nos aporta una situación bastante similar a la que podemos encontrar en las misiones en las que participa el MOE», recalca un sargento 1º de la misma unidad. De hecho, para dotar al ejercicio de mayor realismo, el CENAD “San Gregorio” ha desplegado a su unidad especializada en actuar como Fuerza de Oposición. Todos ellos tienen claro que participar en un ejercicio con estas características les permite compartir procedimientos que les serán muy útiles de cara a una situación real.

COVID-19

Aunque gran parte de la programación prevista por las unidades del Ejército de Tierra no ha podido realizarse como consecuencia de la pandemia por COVID-19, este no ha sido el caso del ejercicio “Mobility”. No obstante, en esta ocasión no ha habido participación extranjera y se han tenido que seguir los protocolos de seguridad. «Hemos tenido la suerte de que las circunstancias han permitido que vengamos a “San Gregorio” y no hayamos tenido que suspender el ejercicio», señala el teniente coronel Laíz. «Aunque tenemos que convivir con las restricciones de la pandemia, eso no quiere decir que no tengamos que seguir mirando hacia el futuro», aclara.

ASISTENCIA SANITARIA

La capitán enfermera del GOE “Valencia” III ha participado previamente en maniobras de este tipo, por ello conoce muy bien los protocolos de actuación. En esta ocasión, al liderar el ejercicio el grupo al que pertenece, ha tenido que participar en la cobertura sanitaria.
Cubrir un ejercicio con un soporte vital básico o avanzado es similar en todas las unidades, pero en el caso de Operaciones Especiales, al ser las actividades diferentes, es necesario prestar más atención a las peculiaridades de cada momento. «Es diferente un ejercicio de movilidad terrestre a otro de modalidad acuática», señala la capitán.
Siempre que hay unas maniobras, estas no solo sirven al adiestramiento de las unidades en aspectos puramente tácticos, sino que también incluyen la instrucción de su personal sanitario en este tipo de emergencias.

CAMBIOS EN EL MOE

El Mando de Operaciones Especiales afronta una nueva adaptación orgánica de sus unidades. De este modo, desde el 1 de julio de 2020, el personal y los materiales del GOE “Granada” II han pasado a integrarse en el resto de unidades, siguiendo la Norma General 06/19 de Adaptaciones Orgánicas del Ejército de Tierra para 2020. Con esta disolución se refuerzan los otros tres GOE para dotarlos de una mayor capacidad.
El GOE II se creó con las adaptaciones orgánicas publicadas en enero de 2016 y ha estado en funcionamiento durante los cuatro últimos años. Ahora su personal seguirá aportando sus capacidades en el Grupo de Cuartel General del MOE, el GOE “Valencia” III, el GOE “Tercio del Ampurdán” IV, la Bandera de Operaciones Especiales “Caballero Legionario Maderal Oleaga” XIX de la Legión y la Unidad Logística del MOE “Órdenes Militares”.


En el caso del personal perteneciente al GOE II que se encuentra actualmente desplegado en misiones en el exterior, al estar bajo dependencia del Mando de Operaciones, los cambios se harán efectivos a su regreso a España.
Las nuevas adaptaciones tienen la vista puesta en el horizonte 2035, con lo que se pretende adquirir una tecnología más avanzada y disponer de una fuerza más especializada.
Desde su creación, el GOE II ha estado presente en diferentes operaciones en el exterior, tras la primera en la que intervino en Irak. Precisamente, el objetivo de su creación fue el refuerzo de la presencia exterior. Ahora, con la nueva reestructuración, el MOE mira hacia los nuevos desafíos, con la Fuerza 35 como telón de fondo.

EN CONSTANTE ALERTA

Las diferentes unidades del Ejército se preparan y adiestran ante un posible rebrote de COVID-19

Selene Pisabarro / Madrid

Ganar una batalla no implica vencer una guerra, y en tiempos de pandemia por COVID-19, los militares lo saben mejor que nadie. Ahora que la operación “Balmis” ha terminado, llega el turno de reflexionar y recabar las lecciones aprendidas de esta intervención pionera en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, permanecen en máxima alerta, porque la probabilidad de un rebrote es alta. El Mando de Operaciones (MOPS), líder de la operación, ya estudia cómo enfrentarse a una nueva situación y la posibilidad de una segunda intervención, por eso los militares están preparados para desplegar de nuevo en un plazo de 24 a 48 horas si la situación lo requiriese. El MOPS determina la reserva de material sanitario y de protección ante posibles contingencias. Bajo este paraguas, el Mando de Apoyo Logístico (MALE) fue designado para constituir, gestionar y almacenar la reserva estratégica de “Balmis”.

El Ejército de Tierra prestó ayuda con medios materiales a autoridades civiles, algunos de los cuales todavía se mantienen, y otros se están retirando a petición de esas mismas autoridades. A día de hoy, el Ejército está actualizando el catálogo de capacidades de apoyo, en el caso de ser susceptibles de ser requeridas (material para desinfección de superficies y espacios, apoyo logístico en transporte y sanitario, castrametación…).

El Mando de Apoyo Logístico del Ejército gestiona la reserva estratégica ante un futuro rebrote

Sin embargo, este es el primero de los tres ámbitos diferentes en los que trabaja el MALE. Un arduo proceso, si se tiene en cuenta la naturaleza de cada misión encomendada y las entidades que participan, que son diferentes.

En segundo lugar, el Ministerio de Defensa también encomendó al MALE la gestión centralizada de la adquisición de materiales de protección e higiene para atender las necesidades de las unidades en su actividad diaria. Por esto, se está trabajando
para crear un stock que permita elacopio de materiales. A esto se suma, en tercer lugar, una reserva nacional de este tipo de material que está constituyendo el Ministerio de Sanidad, para lo que ha pedido ayuda al Ministerio de Defensa a la hora de facilitar el almacenamiento.

¿Y EL MATERIAL DE FARMACIA?
Sobre el Centro Militar de Farmacia de la Defensa, que depende de la Inspección General de Sanidad, es interesante destacar que sus dos plantas, en Colmenar Viejo (Madrid) y Burgos, se encuentran a pleno rendimiento. Actualmente, cuenta con un almacén con recursos disponibles de manera inmediata para el consumo de, al menos, dos meses, según las previsionesrealizadas con los datos planteados durante la pandemia.

Además, dispone de materiales y materias primas como stock de seguridad que podría ser activado y que posibilitan la producción de determinados productos útiles, como son las mascarillas quirúrgicas
tipo 2R (es decir, reforzadas y más resistentes), la solución higienizante o diferentes tipos de medicamentos (hidroxicloroquina,
antibióticos, ibuprofeno…).

La fabricación se enfoca a la utilización prioritaria para atajar este tipo de situaciones sanitarias. En cifras, al término de la operación “Balmis”, este centro había producido más de 130.000 litros de solución hidroalcóholica o casi 35.000 envases de ibuprofeno, entre otros productos. Además, desde que se puso en marcha la  abricación de mascarillas, entre abril y mayo, se producen alrededor de 20.000 diarias.

PREPARAR EL CUERPO… Y LA MENTE

No solo es importante la preparación física del militar, sino también la psicológica, fundamental para afrontar este tipo de misiones. Durante la operación “Balmis”, la Sección de Psicología de la Dirección de Sanidad coordinó y monitorizó los 40 gabinetes distribuidos en España, que realizaron más de 500 intervenciones de tipo asistencial y asesoramiento —en muchos casos, por teléfono—. Distribuyeron unas guías para el personal interviniente y así ayudar en la gestión emocional y la situación que se encontrarían.

«Se trata de militares con una sólida formación. Muchos de ellos ya tenían experiencias en situaciones impactantes que vivieron en misiones en el exterior», afirma el jefe de esta Sección, teniente coronel Negrón. Aunque durante el desarrollo de la operación se dieron momentos de estrés, Negrón asegura que es normal, porque es una activación del organismo —que está en alerta— para que la persona pueda dar una respuesta a la demanda del medio. El problema surge si el estrés continúa cuando la situación finaliza. Algunas recomendaciones son:

  • Ser consciente de que la actuación es estresante y vigilar cualquier señal al terminar la misión.
  • Pautar protocolos en el ámbito familiar e informar de lo que se puede vivir y sentir.
  • Formar a los jefes de equipo que acompañan a los intervinientes para interpretar y detectar los síntomas.
  • Practicar deporte habitualmente.
  • Después de la operación, continuar con la rutina, tratando de desconectar.
  • Pedir ayuda, si es necesario.
OBJETIVO: CONTROLAR LA AMENAZA NBQ

Las unidades continúan reforzando los procedimientos en el ámbito Nuclear, Biológico y Químico (NBQ). Por ejemplo, el Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey” nº 1 impartió, en junio, unas jornadas de instrucción en el Cuartel General del Ejército, en Madrid. En total, se formaron 4 equipos, compuestos por 12 personas cada uno, que permitirán que el Regimiento cuente a partir de ahora con más equipos de limpieza y desinfección básica que aumentarán su capacidad, en apoyo al equipo de veterinaria.

Por su parte, el Regimiento de Defensa NBQ (RDNBQ) “Valencia” nº 1 ha constituido varios grupos de trabajo para analizar, a diferentes niveles, su participación en “Balmis”. El jefe del Regimiento, coronel Muinelo, subraya que los años invertidos en instrucción y adiestramiento con agentes reales NBQ, en territorio nacional y en el extranjero, han permitido desarrollar procedimientos precisos y eficaces contra la COVID-19. Además, destaca la colaboración de las autoridades responsables de las instalaciones que la unidad ha descontaminado. El coronel incide en que el asesoramiento a distancia por parte del Mando Componente Terrestre, el Instituto Tecnológico “La Marañosa” o incluso de los reservistas voluntarios ha sido fundamental: ante cualquier duda técnica, les respondían con la evidencia científica de primer nivel, lo que generaba más certeza en la toma de decisiones.

Se están analizando los procedimientos empleados en «Balmis» para reforzarlos

A la hora de analizar posibles cambios en la intervención, el coronel reconoce que no varían excesivamente los procedimientos porque «hemos usado la máxima protección con la pandemia actual,aunque debemos seguir trabajando». Sin embargo, estudian cómo equipar mejor al personal para preservar las capacidades si llega un virus más violento y peligroso. «Este es un horizonte con el que se mantiene la tensión y mediante el cual se prepara a las unidades, aunque esperemos que no sea así», afirma.

Durante el verano, el Regimiento ha activado unidades de descontaminación con una disponibilidad permanente. Semanalmente, se activan una unidad pesada y otra ligera NBQ que realizan un ejerciciode un caso de descontaminación. Además, el RDNBQ organizará unas Jornadas de Defensa Biológica, en septiembre, orientadas a la actualización y análisis de las técnicas de lucha contra la COVID-19. Participarán las unidades NBQ de la Fuerza Terrestre y, previsiblemente, acudirán ponentes especializados a nivel científico.

ATILA EN LA BATALLA
El sistema ATILA (Antivirus por Iluminación de Luz Ultravioleta Autónomo), implantado en los robots de desactivación de explosivos (EOD) Teodor y Avenger, fue una de las grandes novedades empleadas durante la operación “Balmis” para descontaminar las zonas más críticas. Ahora, continúan las pruebas de campo con la colaboración del RDNBQ, el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº 12 y la Universidad de Valencia. El estudio se centra en acotar los parámetros operativos de ATILA —para mejorar los procedimientos de empleo—, mediante la exposición de cultivos de microorganismos a distintas distancias y tiempos.

Las posibilidades son cada vez mayores a la hora de emplear equipos más automatizados y de analizar las capacidades del sistema, en el supuesto de que el virus trasmute o sea más difícil de tratar. En este sentido, es la Escuela Militar de Defensa NBQ (EMDNBQ) la encargada de la instrucción. En junio, celebró unas jornadas de formadores de ATILA, donde alrededor de 25 militares se prepararon en diferentes escenarios. Así, se dispondrá de unidades próximas a lo largo del territorio nacional, en el caso de que haya más rebrotes, ya que el MALE fabricará y distribuirá 12 sistemas ATILA para aumentar esta capacidad operativa. «Esto permite que, si hay una nueva oleada de COVID-19 y nuestras unidades de Defensa NBQ y EOD están instruidas y adiestradas en el manejo de este implemento, podemos adelantarnos y reaccionar de una forma totalmente eficiente», afirma el teniente coronel Moneo, de la EMDNBQ.

La Escuela celebrará, en el segundo semestre, la fase presencial de dos cursos: el de Riesgos de NBQ y el de Especialistas en Defensa NBQ. En este último, la Dirección de Enseñanza ha aumentado el número de alumnos, con el objetivo de facilitar la cobertura de puestos en el RDNBQ y en las compañías NBQ de las Brigadas.

MEDIDAS PARA LA NUEVA NORMALIDAD EN EL EJÉRCITO

La Directiva 06/20 establece las medidas durante la nueva normalidad en el ámbito del Ejercito de Tierra. Se trata de una serie de pautas de prevención, contención y coordinación que se aplican desde el 21 de junio —cuando expiró el estado de alarma— hasta que se declare oficialmente el fin de la crisis sanitaria por la COVID-19. Algunas de estas medidas son:

  • Todo el personal debe lavarse las manos o aplicarse gel hidroalcóholico a su llegada al puesto de trabajo.
  • No deberán acudir a su puesto, bajo ningún concepto, aquellas personas que presenten algún tipo de sintomatología compatible con la COVID-19 —fiebre, tos, dolores musculares…— o hayan mantenido contacto estrecho con algún positivo.
  • Los locales serán ventilados diariamente y se procurará mantener
    las puertas abiertas para permitir la circulación del aire y así evitar tener que tocarlas con las manos.

Las Unidades, Centros y Organismos tendrán el material necesario para llevar a cabo las diferentes actividades, de acuerdo con el plan de obtención y distribución de material de protección y desinfección
de la División de Logística.

Además, la Instrucción 43/2020, de la Subsecretaría de Defensa, por la que se establece el Sistema de Respuesta Temprana ante el COVID-19 estipula la obligación del uso de la mascarilla en espacios abiertos y cerrados en los recintos militares; fuera de ellos, se cumplirá lo ordenado por cada comunidad autónoma en su territorio.