Un ejemplo de superación y arrojo.
Texto: Ana Vercher / Madrid
Fotos: Noelia Aguilera
En una ocasión, el deportista estadounidense Scott Hamilton dijo que «la única discapacidad en la vida es una mala actitud». Y es, precisamente, lo contrario lo que le sobra a Noelia Aguilera: arrojo y buena disposición. Desde 2024, esta valenciana, de ascendencia gallega, forma parte del personal laboral fijo del Ejército de Tierra en el Cuartel General de Alta Disponibilidad (CGTAD) de Valencia, ocupando la primera plaza reservada para personas con discapacidad intelectual disponible en el citado cuartel.
Noelia consiguió este puesto después de obtener un 10 en sus oposiciones, concretamente en la especialidad de Tareas Complementarias de Apoyo, algo que logró gracias a su determinación: «Sacar la plaza se puede, pero hay que dedicarle muchas horas y esforzarse mucho», explica ella misma. La decisión de ocupar el puesto ofertado para el CGTAD es algo que pensó detenidamente, ya que también existía la posibilidad de acceder a otra plaza en un museo de la capital valenciana. Sin embargo, Noelia se decantó por la del Ejército al pensar que sería «más entretenido y que tendría más trabajo», asegurando que no se equivocó: «Me esperaba a los militares mucho más serios y son muy majos. Me he sentido súper acogida y me han ayudado mucho a adaptarme al trabajo y a instalarme en Valencia», asegura Noelia.
Y es que su camino hasta aquí ha estado marcado no sólo por su éxito profesional, sino también por el desafío personal que la independencia acarreaba, ya que una vez que tomó posesión de su puesto de trabajo, tuvo que trasladarse de su Banyeres de Mariola natal, en Alicante, a Valencia capital. No obstante, Noelia se ha preparado para vivir sola desde los 12 años, siendo este otro reto que también ha sabido superar. «Sé independiente y todo lo que puedas hacer por ti misma, hazlo», era el consejo de su madre, y ella lo ha seguido: «Vivir sola es mucho más complicado, mis padres viven en Banyeres, por lo que tengo que hacer yo las tareas de casa, como poner lavadoras, limpiar y hacer la compra, entre muchas otras cosas. Es posible, pero es más complicado».
Totalmente integrada entre sus compañeros y los quehaceres diarios del cuartel, Noelia empuja a todos aquellos que estén dudando de si serán capaces de trabajar, sacar unas oposiciones o vivir solos a que lo intenten. «Trabajar es genial. Además, si encuentras unos compañeros como los míos, que siempre me están enseñado cosas nuevas todos los días, se hace mucho más ameno y agradable», asegura Noelia, animando especialmente a todo aquel que quiera trabajar con el Ejército, ya que es «una oportunidad única».
Más allá de su vida profesional, Noelia es una gran deportista. En Banyeres de Mariola no contaba con las mismas oportunidades deportivas que ha encontrado en Valencia, donde ha podido acceder a clubes y piscinas de forma independiente. Sus dos principales pasiones son el baloncesto y la natación. Esta última le gusta especialmente porque es individual, dependiendo sólo de sus propias habilidades.
Así, compite en natación en la categoría S14, destinada a nadadores con discapacidad intelectual, tanto a nivel autonómico como nacional. Además, el año pasado alcanzó un gran hito al coronarse campeona de España en baloncesto con el Club Aderes Burjassot, equipo en el que se inspira la aclamada película Campeones (2018) de Javier Fesser. Esta victoria es una de las que Noelia recuerda con más cariño, así como su participación en el Campeonato Autonómico de Castellón, donde logró un segundo y tercer puesto en 50 m y 100 m estilo braza, respectivamente. Unas experiencias que siempre vive con ilusión y muchos nervios: «Me pongo muy nerviosa porque soy muy competitiva y siempre quiero bajar mis tiempos».
El deporte siempre ha estado presente en la vida de Noelia, ya que sus propios padres le inculcaron el amor a los valores de superación y constancia que conlleva su práctica, y que también son fundamentales para el Ejército. Ahora, compagina a la perfección su faceta laboral con la deportiva, dedicándole cinco días a la semana a nadar, en concreto en el Club de Natación Mediterráneo Valencia.
Sin duda, ella es un ejemplo de superación, constancia y determinación. Y de cómo no se debe poner freno a nuestras propias posibilidades.
