Durante el pasado ciclo de formación de tropa, el Centro de Formación de Tropa n.º 2, ubicado en el acuartelamiento «Camposoto», en San Fernando (Cádiz), fue escenario de un acontecimiento que ilustra cómo los valores de cohesión familiar, tradición y vocación militar pueden converger en una misma historia: la de la familia Sanabria. Cuatro de sus miembros coincidieron durante este ciclo formativo, un hecho que no solo puso de manifiesto los vínculos de consanguinidad entre hermanos y primos, sino que también evidenció la continuidad del compromiso castrense en tres familias numerosas con un propósito común: el servicio a España.
Estas familias, compuestas por 14, 10 y 7 hermanos respectivamente, mantienen un linaje militar en el que el cumplimiento del deber ha sido transmitido de generación en generación. Los progenitores y tíos de estos soldados prestaron servicio en su día durante el periodo de servicio militar obligatorio, inculcando a sus descendientes valores fundamentales como la disciplina, el sacrificio y el amor a la patria. Dichos principios, asumidos en el seno familiar, reflejan la concepción integradora del Ejército y la sociedad española.
Su compromiso con las Fuerzas Armadas.
El compromiso de la familia Sanabria con las Fuerzas Armadas se traduce en el servicio de varios de sus integrantes en distintas unidades desplegadas a lo largo del territorio nacional. Algunos desarrollan su actividad en el Regimiento de Ingenieros n.º 1, con sede en Burgos, mientras que otros están destinados en el Batallón de Zapadores II de la Legión, en Almería. Su presencia, repartida por diversas plazas militares, simboliza la extensión de una tradición familiar que se nutre de los ideales de servicio y entrega.
La estancia de varios de ellos en el Centro de Formación de Tropa n.º 2 no solo consolidó los lazos entre familiares, sino que también ejemplifica cómo los valores inculcados por la institución militar pueden integrarse en la vida personal.
El relato de la familia Sanabria trasciende el estricto ámbito militar. Su testimonio es paradigma de que el servicio a España trasciende la mera obligación profesional, erigiéndose como una expresión de amor a la patria, cohesión familiar y compromiso con un proyecto colectivo.