DOMINANDO LAS ONDAS

La Brigada «Guadarrama» XII ha recibido formación específica para el uso de las nuevas radios.

Texto: Ana Vercher (Madrid)

Fotos: Brigada «Guadarrama» XII

Las comunicaciones en el Ejército de Tierra, pilar fundamental de los conflictos modernos, acaban de recibir un fuerte impulso con la adquisición de las nuevas radios definidas por software ELYNX MCTR-7200, en sus variantes de mano (hand-held), de mochila (manpack) y vehiculares, todo ello en el marco de la transformación digital hacia la plena operatividad de la «Fuerza 35». En este sentido, la Brigada «Guadarrama» XII fue designada, a principios del año 2023, como la unidad pionera para la entrada en servicio, en sus plataformas de combate, de esta familia de radios, de la que se espera recibir un extenso número de unidades a lo largo del presente año.
Se trata de unas radios de última tecnología que ofrecen capacidades superiores para la gestión y explotación de las bandas de frecuencia VHF y UHF, utilizando formas de onda cuidadosamente diseñadas para maximizar el ancho de banda y el alcance. Por ello, pueden ser usadas para transmitir no solo voz, sino también datos a alta velocidad de manera simultánea, lo que, unido a su mecanismo de Blue Force Tracking (intercambio de posiciones de unidades amigas por un canal dedicado de máxima velocidad), potenciará de manera significativa el uso de sistemas de información, mando y control.

Asimismo, llevan integrados diversos mecanismos de seguridad y cifrado, minimizando el impacto de la guerra electrónica enemiga y permitiendo, ampliamente, la confidencialidad de la voz y datos transmitidos contra cualquier tecnología conocida hoy en día. Por supuesto, la complejidad técnica de este nuevo sistema requiere de una sólida formación para los administradores y los operadores. Por ello, el personal de la Brigada «Guadarrama» XII ha estado realizando cursos intensivos de formación desde el mes de marzo de 2023. Una vez finalizado este periodo, se ha procedido a la instalación física de las radios en las distintas plataformas vehiculares de la Brigada.

Con posterioridad, desde septiembre de 2023, todos los actores implicados, desde la Dirección General de Armamento y Material y el Estado Mayor del Ejército hasta la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica y el Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra y sus parques, se encuentran colaborando para la modernización, con las nuevas radios, de los Carros de Combate Leopardo 2E, los Vehículos de Combate de Infantería Pizarro y los Vehículos Ligeros Aníbal, asignados a diferentes unidades de la Brigada «Guadarrama» XII.
En este contexto, los primeros pasos fueron encargados al Batallón de Infantería de Carros de Combate «León» I/61, unidad responsable de comenzar con el proceso de las pruebas de integración y funcionamiento de la radio. Para ello, participó en el ejercicio «Cold Armour», que tuvo lugar en el Centro de Adiestramiento «San Gregorio» (Zaragoza), del 10 al 15 de diciembre de 2023. Durante el mismo, se realizaron diversos trabajos, tanto técnicos como tácticos, incluyendo ejercicios de tiro con fuego real en el Campo de Tiro de “Boyero”.

Uno de los aspectos más complejos, en palabras del teniente Hernández, encuadrado en el Batallón «León», ha sido «el análisis previo y designación de los lugares concretos, dentro de las plataformas, para la instalación de la nueva radio y sus componentes, todo ello en un tiempo limitado, mientras se mantenían las radios ya instaladas, lo que ha supuesto todo un reto», ya que no debe olvidarse que, en el interior de los vehículos tácticos, el espacio libre es muy limitado.
El balance del ejercicio ha sido «muy positivo, identificando las posibles mejoras que podrían implementarse, siendo conscientes de la complejidad que supone adoptar un nuevo sistema de transmisiones. Todo ello obligará a aumentar progresivamente la formación del personal, tanto a nivel usuario, administrador y en los aspectos relacionados con el mantenimiento del nuevo sistema de radios», señala el teniente Hernández.
Todos los resultados obtenidos servirán para continuar con el proceso de implantación de las nuevas radios, con el objetivo de conseguir un máximo aprovechamiento de los medios y la mayor eficacia posible en su empleo.

CONOCER A… JUAN ANTONIO BUENO ÁLVAREZ.

El texto es imprescindible y no se puede sustituir por la tecnología.

Texto: Elvira Valbuena (Madrid)

Fotos: Stte. José Hontiyuelo

Juan Antonio Bueno Álvarez (Barcelona, 1961) es licenciado en Filología hispánica, escritor y profesor de Lengua y Literatura durante muchos años. En 2023, terminó su carrera como docente en el Instituto de Educación Secundaria «Ramiro de Maeztu» de Madrid, y se centró en su vocación literaria. Autor de narrativa y ensayo, durante su trayectoria se ha hecho con varios premios literarios, como el Andalucía de Novela, con su obra «El último viaje de Eliseo Guzmán» (2001). Ahora, se encuentra inmerso en su última obra, con personajes militares y ambientada en los años de la Transición.

¿Qué relación tiene con el Ejército?

Hice el servicio militar como cualquier joven de mi época. Lo que ocurre es que me interesa la relación del Ejército con la sociedad. La historia del Ejército español es también la historia de España. 

Ha sido profesor y ha conocido distintas generaciones de jóvenes. ¿Son muy diferentes los adolescentes de ahora de los de antes?

No. Los adolescentes son intemporales. Son más o menos iguales en todas las épocas. Aunque las cosas vayan cambiando, mantienen un sustrato de una manera imperceptible. En lo fundamental, no hay grandes diferencias entre los adolescentes de hace casi cuarenta años, cuando empecé a dar clase, y los de hoy.

En el terreno de la docencia, ¿cómo se relacionan los jóvenes con la Literatura?

Inculcar o desarrollar el gusto por la lectura en los adolescentes era difícil entonces y es difícil hoy. Sin embargo, hoy se lee mucho más en los centros escolares que entonces. Es una práctica muy extendida desde que los niños son pequeños, con libros obligatorios, aunque es cierto que eso no garantiza que luego en el futuro todos ellos sean lectores, ya que al acabar el periodo de escolarización obligatoria o el Bachillerato, muchos se olvidan de la lectura.

¿Ha intentado llevar a sus obras su experiencia en la enseñanza?

Mi novela «Las estrategias del bachiller» se desarrolla en un centro escolar, aunque no es una novela pensada para un público juvenil, ni su lenguaje tampoco. Curiosamente, durante un tiempo, tuvo éxito precisamente en el ámbito escolar. La leían alumnos de primero, a veces segundo, de Bachillerato, porque desarrolla temas que se daban en la adolescencia de aquel momento (2001) y, variando lo anecdótico, también en la adolescencia o post adolescencia actual.

¿Las tecnologías de la información, la aparición de Internet y también  las redes sociales han modificado los métodos de enseñanza?

Sin duda, las nuevas tecnologías son una gran ventaja y, a la vez, un gran peligro que tiene dos caras, tanto para el alumno como para la propia enseñanza. Para el alumno es una ventaja contar con fuentes de información muy rápidas y no tener que recurrir a una enciclopedia, que a veces no se tenía en casa, como ocurría en otros tiempos. Hoy, los alumnos siempre tienen los datos actualizados y la información disponible, pero si esta no se utiliza bien, ya no digo con usos fraudulentos, sino simplemente como fuente de distracción, es un arma de doble filo. Hay alumnos que estudian con el móvil o la televisión, que lo hace muy difícil. No puedes estudiar y hacer otra cosa a la vez. 

Con la enseñanza ocurre exactamente lo mismo. No creo que haya que demonizar la tecnología. Puede ser de gran ayuda para el profesor, pero tampoco es la llave que todo lo soluciona. Es decir, no se trata de llegar a clase, encender una pantalla y que los alumnos pasivamente lean lo que hay en ella, descargando al profesor de responsabilidad. Además, en el terreno de la literatura, el texto es imprescindible y no se puede sustituir por ninguna tecnología.

El impacto de las redes sociales en el lenguaje alcanza todos los niveles. ¿Cómo afecta su manejo en los jóvenes respecto a la estructura del lenguaje?

Lo bueno del lenguaje oral es que está en constante movimiento y se va alterando. En cuanto al escrito, creo que las redes sociales han influido relativamente poco en el lenguaje formal que el alumno tiene que usar en los ejercicios académicos. Lo que sí se percibe es un cierto empobrecimiento del lenguaje, pero esto tampoco es actual. En cierto modo, los medios de comunicación son, a veces, no siempre, responsables de ese empobrecimiento en las redes. El vocabulario se reduce, las formas de expresarse son muy imprecisas. Donde veo más peligro es en los hábitos —sobre todo ortográficos— de las redes, que creo que no pasa en la lengua formal.

¿Cree que hoy en día la cultura ocupa el lugar que merece en los medios de comunicación?

El concepto de cultura es muy amplio. La literatura ha ido perdiendo terreno en los medios de comunicación. Eso es evidente. Ha ido perdiendo importancia social. Hace cincuenta o sesenta años, los escritores eran figuras públicas. Ya no solo en España, también en otros países. En Francia, tal vez, lo siguen siendo, no como antes, pero todavía se mantiene un poco ese prestigio, no solo como autores, sino también como colaboradores periodísticos.

¿Existe el escritor que vive únicamente de los derechos de autor?

Los hay, pero son muy pocos. Por este motivo, muchas veces hace falta tener otras ocupaciones para ganarse la vida y una de las más extendidas son las colaboraciones periodísticas. En algunos casos, porque el propio escritor es periodista; en otros casos, gracias al prestigio de su obra novelística, el autor publica textos en los medios de comunicación.

Ha sido reconocido con varios premios. ¿Qué significa para un autor recibirlos

Los premios no significan que una obra sea mejor. Simplemente, que ha recibido el respaldo de las personas del jurado. En mi caso, supuso un empujón a mi carrera. Yo a veces digo, en broma, que habría que mencionar en las solapas de los libros no solo los premios que se han ganado, sino también todos aquellos a los que el autor se ha presentado y no ha obtenido. La lista de los segundos sería mucho más larga que la de los primeros.