Un total de 13 militares, liderados por el comandante Mariño, comenzaron sus trabajos a finales de diciembre en la Base Antártica Española (BAE) “Gabriel de Castilla” —situada en la Isla Decepción—. Son los componentes de la XXXV Campaña Antártica del Ejército de Tierra, una operación que tiene como principales objetivos «mantener la presencia física de España en el territorio antártico y sus protocolos; colaborar con el Ministerio de Ciencia e Innovación en las labores de investigación científicas realizadas en la citada isla y en aquellos otros lugares del continente helado que se determinen; desarrollar proyectos de investigación y experimentación para el Ejército de Tierra, así como mantener en adecuadas condiciones de uso las instalaciones de la BAE “Gabriel de Castilla” para el desarrollo de los trabajos de investigación y experimentación; y, por último, dar a conocer a la sociedad en general, al mundo científico y a la institución militar, en particular, la presencia y actividades del Ejército en la Antártida», apunta el teniente coronel Sebastián, de la Brigada Logística.
En este sentido, y durante 110 días, estos militares —elegidos de entre los 187 que presentaron su solicitud— colaborarán en el buen desarrollo de los principales proyectos civiles que se ejecutan en la base antártica. Entre ellos, algunos que estudian la evolución de los pingüinos o las actividades volcánicas en la isla Decepción.
No obstante, y como es habitual, en esta Campaña Antártica también se desarrollarán proyectos de interés militar, como la mejora del sistema de apoyo al personal en zona de operaciones, la implantación de un sistemas de telemedicina estratégica y táctica, el proyecto de transmisión de datos durante la invernada o un sistema de seguimiento de barcos, entre otros.
Estos profesionales convivirán en condiciones de extrema adversidad, lo que hace que el planeamiento y preparación de su trabajo sea muy exhaustivo e incluya escenarios muy diversos.
Así, los componentes de la XXXV Campaña Antártica llevan meses adiestrándose para ello, a través de una serie de actividades divididas en distintas fases: de montaña; de capacitación antártica; de apertura de contenedores y relevo de material; de navegación; y de carga de contenedores en el Depósito de Material Antártico (en Zaragoza).
De igual manera, se han realizado actividades de preparación relativas a cada una de las áreas de las que se encarga el personal: transmisiones; medio ambiente; sanidad; alimentación; motores e instalaciones; y navegación. Todo ello se ha llevado a cabo en distintos puntos de la geografía española.
Una campaña singular
La Campaña Antártica del Ejército de Tierra es la operación militar exterior más antigua actualmente en vigor y se lleva realizando todos los años —desde 1988— hasta la presente expedición. «Es una misión militar reducida en cuanto a efectivos humanos, pero única tanto por la lejanía (13.000 kilómetros) y las dificultades climáticas, como por la importancia de la colaboración del Ejército en la investigación científica», apunta el teniente coronel Sebastián. De esta manera, la BAE “Gabriel de Castilla”, junto con el Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides y la BAE “Juan Carlos I”, constituyen las tres plataformas de investigación con las que España opera en la Antártida.


