ASPIRANTE A SOLDADO EN TIEMPOS DE COVID-19

Los CEFOT 1 y 2 han recibido a los alumnos del Ciclo 1º/2020 en un curso en el que la COVID-19 ha obligado a tomar medidas, como la combinación de formación presencial y virtual o la aplicación de protocolos excepcionales.

Texto: Ana Vercher

Fotos: CEFOT 1 y CEFOT 2

Iris, Jesús, Gema y Daniel aspiran a convertirse en los soldados Vilaplana, Fernández, Alonso y F. Acedo. Son cuatro ejemplos de los 2.230 alumnos que comparten ese sueño y que ya se encuentran preparándose para ello en los Centros de Formación de Tropa (CEFOT) 1 y 2, situados en Cáceres y San Fernando (Cádiz), respectivamente.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil: en ocasiones se requiere de años de esfuerzo para conseguir una plaza y, una vez dentro, la exigencia no desciende. En los CEFOT se aprende todo lo necesario para convertirse en un buen soldado y en ese proceso «hay ciertos valores fundamentales que deben sustentar su vida militar: disciplina, compañerismo, espíritu de sacrificio y lealtad son algunos de los más importantes», apunta el brigada Valverde, miembro del cuadro de profesores del CEFOT 1. Pasar por estos centros no es solo adquirir conocimientos de tiro, transmisiones u orden cerrado, entre otras cosas, «es aprender el valor de la jerarquía militar, de la ayuda al compañero y la lealtad al mando», asegura la sargento 1º Ruiz, instructora del CEFOT 2.

Sin duda, la experiencia de estos jóvenes veinteañeros será diferente este año debido a las particularidades que la COVID-19 ha provocado en los planes de estudio. Una de las principales novedades es que se ha creado un sistema mixto de enseñanza, con formación presencial y online, ideado con el objetivo de reducir la cantidad de alumnos presentes a la vez en los centros. Así, el número total de aspirantes se ha dividido, formando dos grupos que alternarán su estancia en los CEFOT con clases virtuales desde sus casas y a los que se les realizará una prueba PCR cada vez que comience la fase presencial.

El acondicionamiento de las instalaciones también ha sido fundamental para intentar garantizar al máximo la seguridad. En este sentido, y entre otras medidas, se han creado circuitos de entrada y salida diferentes, las aulas se desinfectan después de cada uso y los espacios como camaretas y comedor han sido remodelados para evitar cualquier tipo de aglomeración. Además, se han establecido protocolos de actuación en el caso de que se diese algún positivo, que van desde su rápida detección a las medidas de aislamiento que fuesen oportunas. Así, se ha ideado un plan para que los alumnos desarrollen sus actividades en “burbujas de convivencia”, compuestas por no más de 15 personas, precisamente para lograr evitar una hipotética propagación del virus.

El uso de la mascarilla de forma permanente y de geles hidroalcohólicos también se encuentra dentro de las medidas higiénico-sanitarias adoptadas, las cuales, si bien pueden ser algo incómodas, son imprescindibles en la actualidad. Tanto el profesorado como el alumnado han hecho suya esta realidad sobrellevando los inconvenientes que puedan ocasionar: «Estar todo el día con la mascarilla puesta se hacía algo agobiante al principio, pero nos hemos adaptado, como a todo», mantiene el aspirante a soldado Jesús Fernández. «Es cierto que se limita un poco el feedback con el alumno, pero no ha habido ni una sola queja», puntualiza la sargento 1º Ruiz. Y es que, aunque el impacto de la pandemia es grande, se incide mucho en todas las normas de seguridad y aseo: «Es luchar con nuestra cultura del abrazo, del compañerismo», asegura el brigada Valverde, pero se cumplen estrictamente.

Esfuerzo, lealtad y disciplina son valores inculcados en los CEFOT durante su formación

Por delante aún les quedan unos meses de formación, y ni el trabajo duro ni las especiales circunstancias sanitarias disminuyen la ilusión: «Vienes muy mentalizado desde el primer momento y, aunque es complicado, es una cuestión de esfuerzo», señala el aspirante Daniel F. Acedo. «Si vienes, es a darlo todo. Si no, mejor quedarse en casa», puntualiza la aspirante Iris Vilaplana. Precisamente, al ver el destacado papel de las Fuerzas Armadas en el marco de la operación “Balmis”, la motivación aumenta aún más. «Es un orgullo pensar en poder ayudar en la causa a España, formar parte de algo más grande que uno mismo y colaborar con todos esos grandes profesionales», aseguran los aspirantes Jesús y Daniel.

Cuando su paso por el CEFOT concluya, quizá se habrán convertido en unas personas diferentes, «habrán adquirido unos hábitos y valores que les harán madurar aún más, lo que supone una enorme gratificación», apunta el brigada Valverde. «Pensar que lo que saben, desde lo más básico, como saludar o uniformarse, te lo deben a ti, produce una gran satisfacción y orgullo», señala la sargento 1º Ruiz. En unos meses pasarán de civiles a militares: para ello «se han preparado física y psicológicamente y, cuando lleguen a sus unidades, queremos que lo hagan con ganas, alegría y espíritu de entrega», concluye el brigada Ruiz, instructor en el CEFOT 2.

Y es que en estos centros están aprendiendo puntualidad, orden, sentimiento de grupo y respeto, algo que la COVID-19 no puede alterar. Un esfuerzo que «tiene su recompensa», asegura la aspirante Gema Alonso, porque hay algo en lo que todos están de acuerdo: «Sin duda, volvería a repetir la elección de ser un soldado español».

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